Pensando En Voz Alta

Por amor al arte

¿Se ha avanzado? ¿Hemos logrado que la política se vincule con el mundo del arte y la cultura y, estos últimos tiempos, las industrias y economías creativas? ¿Tenemos voz y voto en las políticas y derechos culturales, de manera efectiva? ¿Basta con lo que se ha hecho en lo institucional respecto de la vida de las personas e instituciones organizadas y no organizadas del ámbito de las artes, las culturas y las industrias y economías creativas? ¿El mundo político volverá a darle la espalda a las y los creadores, que no dudan un minuto entregar su imagen, su vida, sus talentos, contactos e influencias para apoyarlos? ¿Estamos en condiciones de exigir respeto y reconocimiento a las labores, que han demostrado ser imprescindibles en momentos de crisis, como ha sido la pandemia, de las y los artistas, cultores y creativos?

Patente es que el mundo de la política se cataliza y amplía en su relación con el mundo del arte y los artistas. Nótese el gobierno de Pedro Aguirre Cerda y Gabriela Mistral, el gobierno de Salvador Allende y Pablo Neruda ó, la relación de algunas y algunos rostros de televisión y la música en Chacarillas con la dictadura.

Uno de los hitos más importantes de acceso a la democracia lo marco sin duda la campaña y especialmente la franja televisiva del NO, cuestión que ha derivado en cuentos, novelas, historias y películas, dada su relevancia política y cultural, donde fueron cientos, si no miles de artistas y personas del mundo del arte y la cultura quienes pusieron sus humanidades y sus talentos al servicio de la política.

Después del advenimiento de la democracia, ningún candidato o candidata o partido o movimiento político, se ha sustraído a la idea de incluir a las y los artistas en sus campañas como rostros e inclusive jefes de campaña. Una anécdota muy comentada en su momento, fue el hecho de que el candidato Lavín contrataba batucadas, compuestas por diversos artistas que, evidentemente, pertenecían a la facción contraria, es decir a la izquierda del espectro político en aquel entonces.

Y es así como el sector artístico ha entregado su imagen, talentos e influencias para que las y los candidatos de la izquierda logren sus objetivos, que son llegar al poder; pero es en ese momento, en el que la o el candidato tanto de la Concertación de Partidos por la Democracia y después la Nueva Mayoría, ya han ganado, que por una especie de depuración o lisa y llanamente en un acto de marginación, es que dejan fuera, de una y otras maneras, al mundo del arte a expensas del devenir de la sociedad o la economía y, en último caso, de la competencia entre unos y otros.

¿Se ha avanzado? ¿Hemos logrado que la política se vincule con el mundo del arte y la cultura y, estos últimos tiempos, las industrias y economías creativas? ¿Tenemos voz y voto en las políticas y derechos culturales, de manera efectiva? ¿Basta con lo que se ha hecho en lo institucional respecto de la vida de las personas e instituciones organizadas y no organizadas del ámbito de las artes, las culturas y las industrias y economías creativas? ¿El mundo político volverá a darle la espalda a las y los creadores, que no dudan un minuto entregar su imagen, su vida, sus talentos, contactos e influencias para apoyarlos? ¿Estamos en condiciones de exigir respeto y reconocimiento a las labores, que han demostrado ser imprescindibles en momentos de crisis, como ha sido la pandemia, de las y los artistas, cultores y creativos?

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