Pensando En Voz Alta

Las vueltas de la vida: neoliberalismo v/s comunismo.

En definitivas cuentas, el neoliberalismo no es capaz de enfrentar una crisis sanitaria de esta envergadura, ni mucho menos; está para sacar ganancias de la misma, sin escrúpulos.

Para nadie es desconocido que después de finalizada la segunda guerra mundial comienza lo que se llama la guerra fría entre Rusia y EEUU por la hegemonía de occidente. Durante cuarenta años la carrera armamentista entre estas dos potencias económicas generó una seguidilla de acciones militares que, en el caso de EEUU, dio paso a múltiples golpes militares fundamentalmente en Latinoamérica, cuestión que nosotros vivimos en primera persona con la dictadura de Augusto Pinochet quien adoptó el neoliberalismo para el país como sistema económico basado en la teoría de la Escuela de Chicago liderada por su gurú Milton Friedmann quien postulaba, según su doctrina, que es necesario entregar al mercado la regulación de la sociedad, delegando al Estado a labores meramente subsidiarias, lo que significa que éste se limita sólo a la regulación económica, dejando a la libre iniciativa de los privados el desarrollo económico del país, ingresando el Estado solamente a las labores económicas que a los privados no les llamaren la atención, fundamentalmente por no existir lucro en esas actividades.

Después de la caída del muro de Berlín se acaba la guerra fría. Rusia entra en un proceso de apertura a los mercados internacionales y EEUU controla la economía por lo menos de Latinoamérica, Chile incluido, dejando al comunismo relegado en general a China y Cuba. En nuestro país los sucesivos gobiernos de la Concertación de Partidos por la Democracia profundizan el modelo económico y es a mi juicio el Presidente Ricardo Lagos el que en esa coalición toma las medidas más neoliberales de todos los presidentes de esa colectividad.

Hoy vemos, después del levantamiento social ocurrido a mediados de octubre del año recién pasado, que el modelo no se toca ni con el pétalo de una rosa. Mezquinas medidas para palear el descontento de la sociedad, incluidos en ésta gran cantidad de partidarios del mismo Sebastián Piñera, son señales a todas luces equívocas ó, por el contrario, medidas completamente alineadas con el pensamiento, ideología y doctrina neoliberal en la cual nuestro presidente, si, nuestro Presidente, dicta cátedra, al igual que lo hace en la elusión tributaria, uso de paraísos fiscales y robo de bancos según datos que circulan por redes sociales e investigaciones que no pueden hacer más que señalarlo, siendo inimputable hasta el momento debido exclusivamente a las prescripciones que la justicia chilena otorga en esta materia.

El descontento social en el marco de la pandemia no ha disminuido un ápice, si no que sólo se ha suspendido y se mantiene latente, siendo alimentado por las injusticias que han salido a la luz a partir del tratamiento del covid-19 por parte de Sebastián Piñera a la cabeza del manejo de esta crisis y que ha resultado un desastre, especialmente para las clases más populares y vulnerables, donde el desprecio hacia la ciudadanía y la vida humana se manifiesta en varias medidas tomadas por este gobierno como son, entre otras: que se cobre la suma no despreciable de $25.000 por el examen de las y los afectados so burdo pretexto, por parte del subsecretario de redes asistenciales, de que los laboratorios no los seguirían fabricando si fueran gratuitos para la ciudadanía; que la Dirección del Trabajo haya decretado un dictamen en que  los empleadores no paguen a sus trabajadores si éstos no van a trabajar, considerando que por otro lado existe en muchos lugares cuarentena total y toque de queda que impide el libre desplazamiento de las y los mismos a sus trabajos; que las universidades privadas sigan cobrando sus aranceles y que,  de no ser así, los alumnos deban abandonar sus estudios por no pago; que el Ministerio de Educación no suspenda el cobro del CAE para decenas de miles de deudores educacionales; que las AFP se mantengan como intocables, al igual que Al Cappone, y sigan haciendo desaparecer el dinero de sus contribuyentes en una nebulosa difícil de auscultar y así un suma y sigue que podríamos denominar inmoral, por lo menos.

Esas medidas, junto con un total desconcierto en la manera de abordar la pandemia, son indicadores concretos e indesmentibles de que a este gobierno le interesa proteger a los empresarios que en momentos difíciles como estos, sin ningún tipo de reparo, piden salvavidas estatales para poder continuar con sus empresas, muy por sobre el tratamiento que reciben las y los afectados por el coronavirus, los trabajadores formales e informales, las y los estudiantes, las y los pensionados y otra vez una larga lista que podríamos llamar la ciudadanía en su conjunto.

En definitivas cuentas, el neoliberalismo no es capaz de enfrentar una crisis sanitaria de esta envergadura, ni mucho menos; está para sacar ganancias de la misma, sin escrúpulos.

Mientras, vemos que la República de China Popular y Cuba envían a los países afectados contingentes de médicos y material sanitario para ir en su ayuda y, como si fuera una película de ciencia ficción, es el mismo EEUU quien pide a China ayuda para controlar la pandemia absolutamente descontrolada que consume su territorio, enseñándonos con esta acción que los países comunistas, agobiados por ataques y bloqueos por parte de occidente durante decenas de años, son los encargados de mantener en alto la humanidad y el principio supremo de la vida, primero en sus territorios, y después en el resto de mundo. Así, la realidad nos ha permitido observar cuál de estos dos regímenes promueve la vida y cuál el terror y la muerte.

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