Pensando En Voz Alta

El coronavirus y los desafíos para pensar en un nuevo modelo de desarrollo.

“La propagación del coronavirus ha dejado al descubierto nuestra dura realidad. Un virus que ha estado presente en nuestras vidas y que se ha incrustado en lo más profundo de nuestras prácticas culturales y sociales, infectando todas nuestras formas de convivencia más básicas: el virus del capitalismo neoliberal”.

La situación de pandemia que vive Chile y gran parte del mundo, es de una gravedad  que al parecer,  las medidas que ha tomado el gobierno, no solo han sido tardías, sino que además esto pone en evidencia la fragilidad de nuestro sistema de salud.  Una fragilidad que tristemente afecta mucho más duro a los sectores más pobres y vulnerables del sistema público, que ha sido abandonado por el estado en beneficio de los empresarios de la salud privada (Isapres y clínicas privadas).

Lo que estamos sufriendo hoy,  en particular lo que respecta a no contar con un estado que garantice plenamente el derecho a la salud, no está desconectado del contexto histórico y político del desarrollo capitalista, que las políticas neoliberales  han llevado al extremo, pensando sólo en sus mezquinos intereses económicos, que como bien sabemos, beneficia a penas al 10% de la población en desmedro del resto.

Por lo mismo, no podemos caer en el equívoco  de que el coronavirus (COVID-19) es el único responsable de la gigantesca crisis económica que se está viviendo, y que se agudizará mientras pasen los días, y la cifras de infectadas/os y muertos por el virus aumente exponencialmente. Por el contrario,  sin perjuicio de reconocer que la pandemia tienen incidencia en esta crisis, ésta tiene  bases estructurales, en el modelo de desarrollo neoliberal ortodoxo que se ha impuesto en Chile, y que se ha expendido (como un virus) en gran parte del mundo.

La propagación del coronavirus ha dejado al descubierto nuestra dura realidad. Un virus que ha estado presente en nuestras vidas y que se ha incrustado en lo más profundo de nuestras prácticas culturales y sociales, infectando todas nuestras formas de convivencia  más básicas:  el virus del capitalismo neoliberal.

Mientras, dia a diá estamos viendo en la televisión como informan del acelerado aumento de infectadas e infectados, y también de muchas personas  que están muriendo en varios paises desarrollados (Italia, Alemania, USA, sólo por mencionar algunos); la mayor preocupación del  gobierno y  del empresariado  es como esto afectará a la economía, la recesión, o la baja en el crecimiento.  Vemos como el sistema público de salud, que ha sido desmantelado en los últimos cuarenta años, hoy  está haciendo esfuerzos sobrehumanos para enfrentar esta crisis estructural. Por otro lado las clínicas y el sistema privado de salud – tan alavado por el Ministro Mañalich- han permanecido en silencio porque su objetivo no es el bienestar de la población, sino que enriquecerse.  Lo demás, es solo publicidad,  solo cantos de sirenas.

Pero esta pandemia del coronavirus presenta también la oportunidad de tomar conciencia de que es tiempo de reinventar nuestro modelo de desarrollo. NO puede ser que el centro de todo sea el crecimiento económico y la maximización de la riqueza de unos pocos. No puede ser que se siga destruyendo nuestro medio ambiente so pretexto que es para el desarrollo. No puede ser que el agua siga siendo privada, o que los fondos de pensiones sigan siendo el negocio del siglo para un puñado de neoliberales que se enriquecen con el esfuerzo de las y los trabajadores que terminan recibiendo pensiones miserables.

El coronavirus -paradojalmente- nos está permitiendo re-encontrarnos en nuestras casas con nuestros seres queridos, a pensar en los demás y no solo en nuestros intereses individuales. El coronavirus,  tristemente, nos está demostrando que los mall nos son indispensables para la vida social y que no es necesario el consumismo desmedido y hedonista. Que en esos sencillos e intimos lugares, con los afectos y la solidaridad, podemos reinventar o redescrubir el verdadero sentido de la vida. El estallido social en Chile en octubre del año recién pasado nos mostró con fuerza ese descontenso social por este modelo depredador e inhumano.  Pero la tozudez, sobervia y arrogancia de la clase dominante se limitó a calificar aquello como simple vandalismo.

Estamos frente a una gran oportunidad que nos está dando la vida misma. Cambiar radicalmente este modelo de sociedad. Nuestra pruba de fuego estará en el plebiscito de octubre,  en que deberíamos aprobar una nueva constitución por medio de una convención constituyente en donde todas y todos estemos representados.

Por Luis Alberto Vivero Arriagada

Trabajador Social,

Doctor en Procesos Sociales y Políticos en América Latina.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba