Entrevista directa política

Verónica Figueroa Huencho: El concepto de autonomía, nueva constitución y Estado plurinacional.

En esta oportunidad conversamos con Verónica Figueroa Huencho*, historiadora que posee un verdadero palmarés en el campo de los estudios, funciones e investigación académica en materia pública, política y gobierno, que nos da claves para entender el concepto de autonomía, el funcionamiento de una organización como la CONADI y la ventana de oportunidades que se abre con el plebiscito para una nueva constitución para los pueblos originarios. Entre otras cosas nos dice que “el Estado, siempre pudo reconocer a los pueblos indígenas en la constitución, siempre pudo hacer efectiva la aplicación del convenio 169, siempre pudo hacerlo, lo que pasa es que nunca tuvo voluntad política y por eso hoy estamos donde estamos”

En tu hoja de desempeños podemos leer que has sido consejera presidencial de la CONADI ¿Qué rol ha cumplido esta institución en el conflicto entre el Estado de Chile y el pueblo mapuche, en el marco de la crisis social ocurrida desde el 18 de octubre del año pasado?

Yo creo que ahí hay un tema de origen respecto de la naturaleza de la CONADI. Cuando se promulga la ley 19.253, donde habían, producto del acuerdo de Nueva Imperial habían muchas aspiraciones; había muchas expectativas de la institucionalidad que se iba a crear y uno de os temas que quedaron muy pendientes fue que se creó una corporación con un rango administrativo menor, con un rango de servicio público y con muy pocas capacidades o nulas capacidades políticas, la ley le asigna a la CONADI la labor de coordinar todos os esfuerzos que los gobiernos de turno hagan en materia de pueblos y políticas indígenas, pero no es un organismo que haga política pública. No tiene atribuciones de un ministerio o rango ministerial como alguna vez ocurrió con el Servicio Nacional de la Mujer, que si bien era un servicio público, tenía rango de ministerio; podía hacer política pública. Por lo tanto la CONADI es un organismo que desde los noventa a la actualidad se ha ido desdibujando del mapa político y eso ha devenido en que tenga muy poca legitimidad para participar como una entidad dialogante, en primer lugar porque no es representativa de los pueblos indígenas, sino que es representativa del gobierno de turno, pero por otra parte porque las direcciones CONADI, los directores CONADI hasta la actualidad no han tenido un lugar importante en las decisiones de la política indígena, sino que las han tenido o el Ministerio de Desarrollo Social, que puede hacer política y del que depende la CONADI o la Secretaría General de la Presidencia en algún momento cuando se nombró al coordinador general de políticas indígenas en la época de Ricardo Lagos y de Michel Bachelet después, con Viera Gallo o con el Ministerio del Interior. Sin embargo hay un tema que es relevante y es que a la CONADI, que si bien no tiene atribuciones políticas y tiene un presupuesto escaso, se le entrega la responsabilidad de resolver los conflictos de tierras a través del fondo de tierras le asigna la responsabilidad de, en el fondo, comprar y vender tierras. Comprar tierra a comunidades o comprarle más bien a privados para poder entregárselas a las comunidades y ese mecanismo ha sido también complejo y ha ido generando cuellos de botella e intensificando un poco también el conflicto con las comunidades que ven que sus solicitudes de restitución de territorios no han sido respondidas. Yo creo que todo eso deviene en que la CONADI no tenga el rol que alguna vez se pensó en sus inicios, con sus primeros directores, con figuras como don Domingo Namuncura, que eran figuras con un rol político importante y que podían darle a la CONADI un rol importante, pero que también la Conadi se fue desdibujando en el tiempo respecto de estas atribuciones, por eso yo creo que ha tenido un no lugar en este diálogo y así ha sido asumido por autoridades a nivel político más que administrativo, como son los directivos CONADI.

¿Cómo observas los últimos sucesos ocurridos con respecto a la huelga de hambre del machi Celestino y otros comuneros?

Primero hay que mirarlo en un contexto amplio para entender cómo se llega a una huelga de hambre, de una autoridad ancestral y si uno mira en el caso de Chile y si bien en las últimas décadas el Estado chileno ha ratificado la declaración de pueblos indígenas de Naciones Unidas, en el 2007 ratificó el convenio 169 de la OIT el año 2008, no generó las adecuaciones internas para responder lo que mandataban esos convenios y pactos, lo que en el fondo era darle una mirada intercultural a la forma en la que se legisla, a la forma que se hacen las políticas públicas, a la representación de los pueblos indígenas, a la forma en la que se aplica el derecho, dando cabida a derechos colectivos que son de una naturaleza distinta al derecho occidental que ha primado en el caso de Chile desde el nacimiento del Estado. Esa falta de adecuación deriva en que cuando hay un juicio y se aplican sanciones a personas mapuche, se esperaría que se hagan efectivos esos convenios que no dicen que hay que tener un tratamiento especial; sino que tiene que haber una aplicación de la norma en función de lo que establecen los convenios y por lo tanto la huelga de hambre, en esta oportunidad del machi Celestino Córdoba y otros presos mapuche, surge porque la legislación y en este caso el Estado a través del poder judicial y de la actuación de los jueces no incorpora esas dimensiones y por lo tanto al momento de aplicar la ley lo hace con criterios generales, no respetando los derechos específicos de los pueblos indígenas, y por lo tanto surge esa especie de desajuste o contradicción y el machi, para poder cumplir su rol ancestral, su rol de autoridad, solicita ir a su rehue, a su territorio a cumplir parte de su condena allí; los jueces no lo consideran válido porque no está dentro del pensamiento y porque no toman en cuenta la aplicación de estos convenios y por lo tanto deriva en una medida de fuerza, que es la que utiliza el machi a través de la huelga de hambre y todo eso genera un apoyo de las comunidades que además ya vienen realizando trawunes y otras movilizaciones después del 18 de octubre con mucha fuerza, después del asesinato de Camilo Catrillanca y eso deviene en un forma de organizar las comunidades en un movimiento que pasa por vías no institucionales, por cortes de caminos y acciones que involucraron la toma de edificios públicos como una forma de visibilizar esa demanda y como el Estado está ausente en el fondo en la política, sobre todo a partir de los ochenta, que ha tenido un rol poco presencial, salvo a través de Ministerio del Interior con una política de militarización, lo que ocurre, al no estar el Estado, aparecen estos grupos que tienen redes con partidos políticos, con gremios o con empresas, haciendo un llamado a realizar acciones por su propia mano, incluso saltándose un toque de queda producto de una pandemia, incluso saltándose la labor que tiene una institución y haciendo un llamado al odio con un discurso racista basado en una idea de supremacía de una nación por sobre otra, porque en el fondo Chile es un país mestizo, pero este grupo y su ideario tiene que ver con una forma de entender la nación y la supremacía de la nación chilena por sobre el pueblo mapuche, y por lo tanto esos discursos de odio, esos gritos racistas calan fuerte porque estamos viviendo un momento de cambio social bien interesante en el marco del proceso constituyente y donde también las propias encuestas muestran que la ciudadanía en general, que la nación chilena en general tiene una mayor sensibilidad y un mayor apoyo a las demandas indígenas y por lo tanto contrasta con esta idea de lo que quiere levantar ese grupo, que yo creo que son grupos minoritarios, pero no por eso menos peligrosos para instalar un discurso de odio, muy focalizado además en una región, en una comuna que hoy día están viviendo momentos de tensión y preocupación producto de la huelga de hambre del machi y del desenlace que eso pueda tener.

Para ti ¿Qué o cuál es la autonomía propiamente tal que busca el pueblo mapuche?

La autonomía es un derecho que está, como te decía, en estos pactos y convenios que son importantes para el pueblo mapuche y está definida como la capacidad soberana que tienen los pueblos de poder decidir no solamente su futuro en el ejercicio de su libre determinación definir cómo quieren insertarse en este Estado o cuáles son las reglas de convivencia que quieren impulsar, cuáles son sus propuestas políticas, económicas, etc., que se hace a través del ejercicio de la libre determinación y la autonomía supone hacerlo de acuerdo a sus propias perspectivas, sus propias miradas y ejerciendo por lo tanto la toma de decisiones efectivas respecto de sus derechos como pueblo. Ahora, por tanto, autonomía que supone el ejercicio soberano, independiente de la toma de decisiones se puede dar en dos líneas: una puede ser basada en un control territorial, es decir que dentro del Estado de Chile se establezcan sectores geográficos específicos sobre todo aquellos que están vinculados a territorios ancestrales donde exista la capacidad de que parte del pueblo mapuche en ese territorio, dentro de los lineamientos que establezca el estado, pueda definir de manera independiente como se va a gobernar, como se va a elegir a sus autoridades, como van a hacer la explotación de sus recursos naturales, cómo se va a implementar un modelo educativo específico, etc., por lo tanto la autonomía supone el ejercer un poder de decisión en un espacio que tiene que ver con un territorio, esa autonomía sería con un control territorial; pero también hay otra autonomía que es un poco más abstracta y que tiene que ver con los derechos colectivos de los pueblos indígenas. Es decir, nosotros, como mapuche, somos mapuche aún cuando estemos en un territorio distinto al ancestral producto del despojo territorial se produjeron grandes procesos migratorios a las grandes ciudades desde 1950 en adelante, por lo tanto hoy día la población indígena en general y mapuche en particular está en distintas partes del territorio nacional, por lo tanto es difícil ejercer desde esa perspectiva una autonomía territorial, entonces lo que se plantea allí es una autonomía: que nosotros como pueblo podamos participar en las decisiones que establezca el Estado para poder definir cómo nosotros vemos modelos educativos, como nosotros vemos modelos de desarrollo económico, como vemos nuestra participación política en tanto somos pueblo y podemos ejercer ese derecho de autonomía, ese derecho a definir como queremos elegir a nuestras autoridades, o cómo podríamos participar de gobiernos regionales o gobiernos nacionales, entonces la autonomía tiene que ver con la capacidad de poder ejercer una toma de decisiones sobre nuestro futuro, que tiene dos expresiones podríamos decir hoy día: la territorial, con un gobierno que no es independiente del Estado, sino que actúa dentro de las reglas de un Estado, pero donde se le da atribuciones a ese pueblo para que pueda definir como va a gobernar ese territorio, como se va a producir en ese territorio, etc.; y otra autonomía, que tiene que ver con los derechos colectivos del pueblo mapuche o de los pueblos indígenas, donde podemos decidir participar en la toma de decisiones sin dejar nuestro lugar geográfico en el que estamos hoy. Esas son las dos maneras de entender la autonomía.

¿Existen las instituciones en el Estado de Chile que puedan propiciar este derecho a la autonomía, o lo tendremos que dejar al arbitrio de una posible nueva constitución?

En este momento siempre ha estado esa posibilidad. El Estado a través de sus gobiernos siempre pudo haber cambiado la naturaleza del Estado, siempre pudo reconocer a los pueblos indígenas en la constitución, siempre pudo hacer efectiva la aplicación del convenio 169, siempre pudo hacerlo, lo que pasa es que nunca tuvo voluntad política para hacerlo y por eso hoy estamos donde estamos, por eso la gran ventana de oportunidad que se abre hoy día es la nueva constitución, porque eso permitiría instalar a un alto nivel político como es la constitución la definición de un Estado plurinacional, es decir un Estado que reconoce la existencia de múltiples naciones en su territorio, que de manera soberana le ceden poder a ese Estado para que pueda decidir respecto de nuestro bienestar, pero desde una mirada no homogénea como ha sido hasta ahora; sino desde una mirada intercultural de estas distintas naciones que hoy conformamos este Estado y en función de esa plurinacionalidad que se puedan generar adecuaciones a la constitución a través de un reconocimiento constitucional e ir generando cambios progresivos a las leyes, entonces hoy día la constitución es el espacio para abrir. Obviamente no es que se va a hacer cambios a la constitución y los cambios van a venir de manera automática, pero genera el gran paragua para iniciar ese camino hacia el cambio y bajo un estad plurinacional, por supuesto que hay formas de poder ejercer esa plurinacionalidad como ocurre en otros países, desde una autonomía territorial en ciertos espacios, hasta espacios compartidos o de cogestión, ó una autonomía basada en esto que yo te decía, en el ejercicio de nuestros derechos colectivos como pueblos indígenas. La voluntad, como te digo, siempre han estado en los espacios para hacerlo; ha faltado la voluntad. Hoy día como es la ciudadanía la que está impulsando un cambio en la constitución, yo creo que es ahí donde podemos encontrar una oportunidad para hacer cambios reales y que podamos ir implementándoos con el tiempo. Las constituciones por lo general tienen tiempos de maduración, cuarenta o cincuenta años y bueno, en cuarenta o cincuenta años debiéramos avanzar hacia un Estado que se sustenta no en la idea de una sola nación homogénea, sino en la idea de todas las naciones que podemos ejercer un derecho y contribuir a ser una mejor sociedad. 

*Verónica Figueroa Huencho es profesora asociada del Instituto de Asuntos Públicos. Administradora pública de la Universidad de Chile (2001). Ph.D. in Management Sciences (ESADE-Universidad Ramón Lull) (2007). Postdoctorada del Center for Latin American Studies de la Universidad de Stanford (2013). Visiting Scholar, David Rockefeller Center for Latin American Studies de la Universidad de Harvad (2020).

Senadora Universitaria en representación de los Institutos Interdisciplinarios de la Universidad de Chile para el período 2018-2022.

En el ámbito de la gestión, ha sido Coordinadora del United Nations Global Compact (sede Barcelona) (2004-2006), Directora de la Escuela de Gobierno y Gestión Pública de la Universidad de Chile (2013-2015), y Consejera Presidencial de la CONADI (2010).

En otras materias, preside la Comisión contra el Acoso y la Violencia Sexual de la Escuela de Gobierno y Gestión Pública, es miembro de la Comisión Ejecutiva de la Cátedra Indígena (FACSO), de la Comisión de Pueblos Indígenas y Afrodescendientes (Oficina de Equidad e Inclusión) y de la Comisión de Igualdad de Género (DIGEN). Ha participado de la Comisión que creó la Oficina de Igualdad de Género y la actualización del Modelo Educativo Institucional 2018.

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