Entrevista directa política

Marco Silva Cornejo: malestares, descontentos y desconcierto en Chile.

En esta oportunidad conversamos con Marco Silva, psicólogo, académico, cientista social y columnista de Le Monde Diplomatique edición Chile quien nos habla de su nuevo libro llamado “Comunidad, territorio y desigualdad. De las gobernanzas locales a las transformaciones globales”, de política, sociedad, el estallido social y la convención constitucional, entre muchos otros temas, enmarcados en una investigación/acción participante de la que podemos comenzar a apreciar sus frutos. En sus palabras: “el observar, el sistematizar y el organizar son tareas fundamentales del presente para poder llegar a la convención constitucional con una adecuada correlación de fuerzas que nos permita que el campo instituido, el campo de lo político institucional no absorba las demandas que legítimamente y con justa razón el estallido social ha instalado para que se queden y la dignidad se haga costumbre”.

Primero que cualquier cosa quisiéramos pedirte una descripción de este nuevo libro, sus partes, su estructura, por favor.

El libro se articula a partir de una narrativa en donde hay un elemento que es un hilo conductor, que es pretender observar la matriz de desarrollo social, económico y cultural de Chile a partir de un elemento atávico que identificamos como la desigualdad. La desigualdad, finalmente, pareciera ser la máxima expresión en la agudización de las formas neoliberalizantes que ha asumido la matriz relacional de este espacio que denominamos Chile. En esos términos el libro hace un primer recorrido mostrando un poco el cómo la institucionalidad política se subordina a una matriz, a un diseño altamente hegemónico y económico y cómo a nivel país se observa una clase política que expresa cierta desidia,  hasta antes del estallido social, en torno a comprender el sufrimiento y el padecimiento, que el modelo económico, que producía riqueza para una minoría importante del país, pero que finalmente sumía en un espacio de profunda desigualdad y con profundas brechas y ortopedias sociales al conjunto de la nación. Ese es el primer capítulo. Tiene que ver con elementos más bien narrativos y conceptuales, en donde se puede identificar cómo el pacto político económico que le dio gobernabilidad a Chile durante los años transicionales durante los últimos 30 años, hereda la matriz económica implementada por la dictadura y profundiza el diseño del modelo favoreciendo un paisaje, un espejismo de desarrollo, pero que finalmente éste estaba construido sobre una estética de mucha desigualdad. Ese es el primer capítulo.

Luego aproximamos un poquito el zoom de la mirada a nivel regional y obviamente ahí emergen estas desigualdades de manera más brutal por las distinciones rural urbano, la distinción asociada a la relación que el Estado de Chile ha venido desplegando en relación al pueblo mapuche y en particular a las comunidades que están planteando hoy día reivindicaciones históricas asociadas a la autonomía, a la autodeterminación y por qué no decirlo también control territorial. En esos términos uno observa que la respuesta del Estado de Chile a través de sus institucionalidades de control del orden público y sus FFAA pareciera tener un continuo histórico que es siempre criminalizar los espacios reivindicativos de las minorías o de las mayorías desposeídas y a partir de esto implementar estrategias de hostigamiento, criminalización y finalmente todo esto se da en un contexto regional en donde somos la región que expresa la mayor cantidad de brechas asociadas a la desigualdad. Todos los indicadores de los organismos técnicos nacionales e internacionales nos plantean como una región que está fundada sobre una matriz de desigualdad y en donde una mayoría extranjera en el fondo hace acciones hegemónicas en un territorio que no le pertenece históricamente y que a través de la promesa del trabajo y el desarrollo ha ido generando tanto la depredación de los sistemas ecológicos más básicos y funcionales de nuestra región, pero también haciendo un proceso de sincretismo importante en relación a las características de la cultura de nuestros pueblos originarios y el libro tiene un tercer capítulo. Y este tercer capítulo tiene que ver con las posibilidades y las esperanzas; en el fondo como nos imaginamos, como pensamos, como soñamos hoy día una matriz de desarrollo alternativa, como construimos acción política, en directa relación con los espacios comunitarios y para esto se describe una experiencia que realizamos en Loncoche en donde generamos un proceso de conversatorios comunitarios. Participaron más de quinientos vecinos en este proceso y a partir de esto nosotros levantamos un programa comunitario de gobierno de miras a las próximas elecciones municipales y esta experiencia está sintetizada  de manera muy interesante en este libro. Escriben siete plumas en esta parte del libro, en el tercer capítulo y personas de diversos ámbitos del desarrollo: hay gente vinculada al  desarrollo productivo económico, hay gente asociada a perspectivas más interculturales -nuestra Rosario Curín escribe ahí-, también gente vinculada al arte y la cultura donde está la pluma de Ernesto Pincheira, por lo tanto el tercer capítulo es la síntesis de una propuesta, de un proyecto de un modelo de gobernanza distinta a la construcción del ejercicio político que hemos tenido hasta el día de hoy.

¿Cómo surgió en ti la idea de escribir hasta llegar a publicar este libro?

En relación a como se va hilvanando esta idea de la narrativa que termina constituyendo  este espacio literario que se llama “Comunidad, territorio y desigualdad” y que estamos presentando ahora y agradecemos también el espacio de www.directa.cl el permitirnos poder contar un poco más en profundidad el cómo se va hilvanando esta idea narrativa. Hay un conjunto de textos de mi autoría que han sido acumulados en mi colaboración en el espacio de una columna permanente que yo escribo en el periódico Le Monde Diplomatique edición Chile. En ese espacio yo hago un ejercicio de una columna de corriente opinión, ciencias sociales, política y economía. Son temas como que versa ahí mi trabajo escritural. En esos términos habíamos venido observando que había un conjunto de textos de los últimos dos años que nos permitían observar una coherencia y que generaron mucha convergencia al momento de definir en el fondo de observar más bien, diagnosticarla evidencia del estallido en octubre del año pasado -estamos conmemorando un año ya del estallido social- donde la ciudadanía desborda el espacio institucional y atomiza, fragmenta el campo que aquello que denominábamos realidad y se devela este espacio de desigualdad profunda, de ortopedia, de vulnerabilidad y también con un componente fuerte de hastío y rabia por parte de la comunidad, entonces, cuando nos damos cuenta de que este elemento venía a siendo diagnosticado hace mucho tiempo y de manera muy consistente, entendimos que todos los textos tenían un denominador común, que tiene que ver con esta matriz de desigualdad sobre la que se funda la sociedad chilena, en particular, de manera muy profundamente expresada en la Región de La Araucanía y desde ahí nos alentamos, como entramos en confinamiento, como entramos en pandemia covid 19, con los amigos del centro abierto de estudio La Pala, amigos que tienen un centro de estudios vinculados a la Escuela de Sociología de la Universidad Diego Portales en Santiago y ellos hacen un trabajo bastante interesante  en teorías del control social y están muy metidos en un tema bastante francés, muy a lo Michel Foucault y me propusieron diciéndome que en las columnas de libro se está diciendo esto, por lo tanto por qué no armamos una estructura en donde el tercer capítulo sea la propuesta de este proceso de investigación/acción participante que estábamos desarrollando acá en Loncoche. A partir de la integración de estos elementos y de un conjunto de reuniones se puede posibilitar finalmente la gestación de esta publicación y esos son como los elementos que la explican como producto final.

¿Cómo podrías describir el malestar y sus principales factores o componentes, que dieron paso a la revuelta del 18 de octubre en adelante en Chile?

El 18 de octubre representa un punto de inflexión en el divorcio, en el distanciamiento  entre la clase política gobernante en los años transicionales, incorporando acá a gran parte del espectro político institucional. Pareciera ser que un sector muy minoritario de la izquierda chilena, en particular el PC, durante largos años de la transición, y también algunos movimientos sociales, que dieron cabida después a esta matriz que conocemos hoy día como Frente Amplio, parecieran ser las únicas orgánicas que resistieron de manera sistemática y con una perspectiva más crítica, la instalación de la acción neoliberalizante sobre la sociedad chilena en su conjunto. Por lo tanto, desde una mirada bastante crítica, en la medida en que el Partido Comunista y el Frente Amplio asumen también posiciones institucionales en el sistema de representación política nuestra, específicamente en el parlamento, se genera un vacío en los espacios vinculados a la construcción del movimiento social o de estructuras más instituyentes a partir del ejercicio de lo político. En el fondo, en el campo de la soberanía de los liderazgos y de las vanguardias que pudiésemos considerar revolucionarias o que están en activa disputa de espacios de poder respecto de los discursos más hegemónicos queda siempre como un vacío, creo yo y este elemento posibilita el que se articule el descontento por una vía alternativa a la institucionalidad, por una vía alternativa  a los gremios controlados históricamente por los partidos políticos, evidentemente desbordando el espacio de las estructuras y las orgánicas políticas que nosotros conocíamos y finalmente, pareciera ser en mi opinión que el estallido social es la maduración final de un conjunto de malestares, descontentos y desconcierto. Yo lo sintetizaría así. Estos malestares, descontentos y desconcierto finalmente tienen una sucesión de elementos que nos instalan como una suerte de alquimia ideal para generar la combustión y esto tiene que ver con la matriz de desigualdad que hemos hablado a lo largo de esta entrevista y también tiene que ver con la desidia de la clase política y con la falta de lectura de sensibilida sensibilidad empática de la clase política. No podemos olvidar que hubieron hasta ministros que nos mandaron a comprar flores, ministros que nos imputaron a levantarnos antes. Hay un conjunto de prácticas comunicacionales del gobierno de la derecha empresarial representada por Sebastián Piñera que nos invita sistemáticamente a hacernos cargo a nosotros de los padeceres que el modelo económico de ellos genera en el conjunto de la sociedad. Entonces, esta matriz de desigualdad va provocando un malestar endémico en algunas capas de la sociedad, específicamente en los sectores más vulnerados del campo y la ciudad y desde esta perspectiva yo me explico el estallido como una reacción por un mecanismo de presión natural que generan 30 años de condensación neoliberal en el país.

Toda crítica debe albergar una propuesta. En este sentido ¿Qué lugar le atribuyes a los conceptos de observación, diálogo y al de sistematización en este ciclo o proceso que está en apertura en Chile desde el 18 de octubre en adelante?

Yo creo que es fundamental el ejercicio escritural porque el ejercicio escritural es un ejercicio de sistematización. En este caso este libro está compuesto, está matizado, está maquillado a momentos con algunos toques de narrativa, con pretensiones de algunas imágenes literarias, ero esencialmente lo que hay es un mecanismo de observación y constatación de una evidencia y lo que uno observa, constata y evidencia desde la perspectiva del autor es la desigualdad y el acrecentamiento de la brecha asociada a la exclusión social, sumado a eso la incapacidad del campo político y la orgánica política de las estructuras políticas por sintonizar de manera empática con la profundidad de las necesidades de las personas. Yo creo que estos elementos sin duda constituyen algunos criterios que podemos conceptualizar, como un conocimiento generado a partir del descontento y a partir del malestar y que no termina acá. Acabamos de ver un rotundo golpe, la estocada final a la constitución del dictador. Este plebiscito que nace a partir de la instalación de la revuelta callejera, nos permite hoy día estar situados en un escenario político que hace un año era imposible que visualizáramos y que, de una u otra manera nos permite aproximarnos a un 2021 para iniciar un proceso constituyente a través del formato de convención constitucional y esto, de una u otra manera abre, fragmenta y  fisura el espectro de lo político y permite, sin duda, que en ese espacio de deliberación y de construcción de una nueva carta magna pueden aparecer y necesariamente tienen que estar ahí  los actores que han estado vinculados durante los últimos 30 años a la sombra y a la postergación del discurso institucional, este discurso neoliberalizante que desde su acción hegemónica intenta reproducir sus patrones de funcionamiento a las estructuras y aparatos públicos del Estado. Para poner un puro ejemplo: es impresentable que en Chile el Sename licite las temáticas de infancia a organismos colaboradores en algo así como una suerte de mercado de vulneraciones psicosociales, por lo tanto si uno lo mira desde esa perspectiva la penetración del discurso neoliberal y de la acción hegemónica del capital financiero y del capital histórico, incluido el capital transnacional, van generando la deformación de los sentidos más propios de la acción pública y del Estado chileno. En ese sentido yo creo que es urgente que quienes tenemos perspectivas más críticas y que de otra manera empatizamos con los contenidos de fondo que están promovidos en el estallido social, podamos aportar, desde la diversidad poliforme de nuestras subjetividades, generar espacios de construcción de conocimiento que nos permitan fortalecer el proceso, agudizar las tensiones, pero invitando a construir en este espacio, que nosotros mismos generamos que es el cambio constitucional vía convención constitucional. Por ahí yo creo que va un poco la cosa y desde esa perspectiva el observar, el sistematizar y el organizar son tareas fundamentales del presente para poder llegar a la convención constitucional con una adecuada correlación de fuerzas que nos permita que el campo instituido, el campo de lo político institucional no absorba las demandas que legítimamente y con justa razón el estallido social ha instalado para que se queden y la dignidad se haga costumbre.

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