Pensando En Voz Alta

Peste y pandemia: el caso del ministro Figueroa.

Por Ulises Chacón. Estudiante Ciencias políticas UCT.

Se cuenta que alrededor del siglo VI de nuestra era, en el imperio bizantino regido por el emperador Justiniano, hubo una epidemia vinculada con la peste bubónica. Debido a los nulos conocimientos sobre la transmisión de los agentes patógenos, la muerte era una sombra poderosa que consumía la vida de ricos, pobres, esclavos y nobles por igual. Cuenta el relato popular que mientras se decidía que hacer para frenar su mortal avance, los sabios de la corte imperial tenían asuntos para ellos mucho más importantes, a saber, el género de los ángeles. Esta desconexión con las necesidades hizo que el emperador se confundiera sobre las acciones, viendo como la peste hacía sucumbir a la población y los enemigos pudieron con facilidad desde ese entonces hacer retroceder las fronteras.

Tal como ocurrió en ese periodo, el ministro Figueroa en su actitud prepotente como esos sabios de antaño, tiene una agenda marcada por saber qué es lo importante, en atacar a sus ojos el problema. En una entrevista en Mesa Central de canal 13, el ministro acuso al colegio de profesores de no aportar con soluciones, que la situación es maniatada por una minoría y para culminar su argumento, acusó a los docentes de aprovecharse del cierre de las escuelas en favor de una supuesta actitud cómoda. La respuesta del magisterio no se hizo esperar exigiendo una disculpa (nótese también que esta respuesta no fue replicada en los grandes medios, sino que divulgada por medios alternativos, en especial por internet). En esta acusación desesperada se puede observar la obsesión del ministro contra la organización gremial arrojándole la supuesta responsabilidad por no abrirse al diálogo. Tal como fue narrado en la historia, se puede sospechar de la nula comprensión de la realidad de los docentes, tanto en el ámbito laboral como personal e incluso de los estudiantes quienes son los más perjudicados. Agregar que la responsabilidad de llevar a cabo una sanitización viable de la infraestructura e higiene tanto de estudiantes como cuerpo académico y administrativo es meramente del propio Ministerio de Educación en coordinación con el de Salud. Según las declaraciones del ministro Paris la exigencia al retorno a clases es pedido de sostenedores, especialmente municipalidades y recalcando que “…lo más fundamental es que eso depende de nuestro ministro de Educación y el Ministerio de Educación”. Es claro observar que la máxima autoridad en Salud en el país no quiere arriesgarse a las críticas y actúa en condición de los sucesos.

Pero la arista más importante y parte del argumento desesperado del ministro es sobre la supuesta “comodidad” de los docentes. Según una encuesta hecha por el magisterio donde participaron 68.129 profesores, un 96,28% considera que la infraestructura y las condiciones materiales son inadecuadas para evitar contagios. Es necesario recalcar que en su mayoría, los establecimientos antes de la pandemia han tenido estos problemas y las respuestas de parte del ministerio se pueden simplificar en la famosa frase “hagan un bingo”, evadiendo la responsabilidad de un problema que debido a su acumulación en inoperancia les ha explotado en la cara. Como es sabido la carga docente aumentó en este periodo, pues no solo se tuvo que reformular de urgencia un semestre con modalidad completa online, sino que también se añade la exigencia de crear nuevos insumos y materiales para adecuar el aprendizaje, se añaden nuevas metas en referencia al progreso y se tuvo que fortalecer los lazos con apoderados que en su mayoría si no están en casa con problemas especialmente financieros, están con riesgos de contraer contagio por la obligación de trabajar. Por lo menos el ministerio tiene una responsabilidad en no abrir el dialogo sobre la reformulación de la escuela en tiempos de crisis. Pues cabe preguntarse por ejemplo si cualquier estudiante ¿realmente tendrá una supuesta ventaja en rendir una buena prueba de selección universitaria, teniendo clases presenciales, por sobre las en línea?

Es evidente que al igual que los sacerdotes que se preguntaban el género de los ángeles en plena pandemia, el ministro Figueroa solo tiene una preocupación tal como lo declaró el ministro Paris, cumplir con las exigencias de sostenedores, viendo a los estudiantes y sus familias bajo una lógica de mercado donde se privilegia la producción vigilada por sobre el aprendizaje. La educación para la mayoría de los estudiantes ha estado en riesgo, pero hay gente que solo ve lo que ella considera crucial.

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