Pensando En Voz Alta

Hugo Gutierrez al rojo: Cuando el que puede, puede

Ricardo Balladares Castilla, sociólogo.

La filtración de un vídeo de propiedad fiscal en la que se muestra el encontrón, durante un supuesto control sanitario, entre el diputado comunista Hugo Gutiérrez y funcionarios de la Armada, derivó en una serie de reacciones. Tanto medios de comunicación, instituciones como usuarios de redes sociales amenizaron la tarde de lo que pudiese haberse sido otro aburrido domingo de cuarentena. Declaraciones y postéos, iban y venían.En las imágenes filtradas por la Armada a las redes sociales se ve claramente como el diputado Gutiérrez -quien regresaba de un actividad distrital- se identifica con su credencial de parlamentario ante los funcionarios de la Policía Marítima. Posterior a ese hecho, los funcionarios insisten en que el diputado muestre su permiso digital y entregue datos para su registro, a lo que Gutiérrez responde que a él no se le puede fiscalizar más allá y -ofuscado por el acoso al cual se encontraba él y su familia- reacciona con molestia ante los uniformados.De los hechos y reacciones se puede decir muchas cosas, entre ellas:

  1. No hay registro visual conocido sobre la totalidad del contexto y la actitud de los demás funcionarios para con la familia, ya que solo se cuenta con un registro parcial. intencionado y editado de lo ocurrido. Por tanto, muchas conclusiones, más allá de lo evidenciado, no se pueden sacar. Pero entre creer lo que orienta Kast y la ultra derecha, versus, el relato de Hugo Gutiérrez, nadie que se diga de izquierda debería perderse. Fortaleza ideológica se le llamaba a eso…Cuestión que, por su puesto, liberales y centristas carecen.
  2. La armada o el funcionario que difundió el vídeo incurrió en un delito que la Contraloría y la Fiscalía deben investigar por oficio.
  3. Todo parlamentario que esté en labores distritales puede desplazarse en zonas de cuarentena con su sola credencial. “Basta y sobra”, reconoció durante el día el ministro de Defensa, Mario Desbordes.
  4. El diputado Gutiérrez no evadió en ningún momento el control. Procedió a identificarse como lo estipula el instructivo. Es decir, con la credencial de diputado.
  5. El permiso temporal que insistió en solicitar el funcionario de la Armada no existe. En el sitio de Comisaría Virtual no hay ninguna opción que ofrezca “permiso temporal para parlamentarios”. Porque el instructivo indica que basta la credencial parlamentaria para el desplazamiento de las autoridades legislativas. ¿Por qué el funcionario insiste en el “permiso temporal”, si sabe que este no existe?
  6. La actitud del diputado Hugo Gutiérrez no es en ningún momento arrogancia o prepotencia sino que es la respuesta que la mayoría de los ciudadanos de izquierda, con un mínimo de valoración histórica y dignidad, tendríamos ante el acoso de un funcionario uniformado. A mi, por ejemplo, me basta sus solas presencias para movilizar la rabia como vocación. A cuántos nos gustaría darnos ese gusto de mandar al carajo a representantes de una institución que durante la historia de Chile violó reiteradamente los derechos humanos, se alzó en varias oportunidades contra gobiernos constitucionales, atropelló la voluntad popular, renunció a resguardar la soberanía del país para hacerse lacaya de los EEUU y reprimió a mansalva las protestas del 18 de octubre. No, no fue prepotencia, es enojo acumulado. A toda la gente honestamente de izquierda nos violenta que las fuerzas armadas estén nuevamente en las calles y usen su poder para acosar y controlar a ciudadanos. Los milicos nos violentan y aún no hay cura para eso.
  7. Hugo Gutiérrez siempre ha sido duro con quienes detentan el poder armado, económico y político del país. Ese mismo temperamento es el que permitió el juicio contra Pinochet e impulsó la cruzada contra la corrupción denunciando los casos de la ley de pesca, SQM y otras causas de revuelo nacional. Cruzada de la que fiscales, periodistas y políticos de la izquierda marginal cosecharon muy bien para posicionarse.
  8. Lamentablemente en el amplio espectro de la izquierda existen personas vacilantes. Lo que es preocupante porque son, siempre, un significativo factor de derrota a la hora de los cambios. Algunos acusaron con indignación “prepotencia” del parlamentario ante funcionarios de una institución que no dudaría en mutilarles un ojo, colgarlos patas para arriba, hacerles el “submarino” y aplicarles electricidad. A unos, los movió el oportunismo y a otros, viejas rencillas o antipatías porque nos les cae bien la persona de Hugo Gutiérrez a causa de alguna confrontación en un foro, en una entrevista o en una sala de clases.

Sí, el parlamentario usó su prerrogativa y posición ante la Armada con fuerza y sin titubeos. Porque el que puede, puede. El que pudiera y no lo hiciere, es gallina.

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