Pensando En Voz Alta

Fuenteovejuna o la aldea global

“Hoy las redes sociales son el quinto poder. Son un poder de coordinación y acción social. Son los nuevos tambores de la tribu que señalara McLuhan. Cuestionan y enmiendan al poder ejecutivo (la polémica sobre las estadísticas de muertos por covid planteada por Alejandra Matus en Twitter), cuestiona y enmienda al poder judicial (la campaña en redes sociales contra Martín Pradenas). La Fuenteovejuna de hoy cuestiona, sanciona y enmienda todo accionar en el escenario de la sociedad en redes, sin derecho a juicio”. Por Pablo Rojas Escobar, escritor.

La importancia que tuvo el caso de Camilo Catrillanca a nivel nacional mostró que el conflicto cultural de la Araucanía se vivía ahora a escala global. Un conflicto (en apariencia) local logró escalar a nivel nacional e internacional, evidenciado que las formas de producir, consumir e interpretar información habían sido transformadas. Esto nos viene pasando desde hace bastante tiempo y  está transformando la manera de estructurar el espacio social.

Marshall McLuhan señaló que, gracias a los medios masivos de comunicación, el mundo se había convertido en una aldea global. Lo local se hizo global y lo global se hizo local. Mostraba, por ejemplo, como la radio, un medio “caliente” hizo posible que, en la fría Europa dominada por la escritura surgiera el espacio primitivo de lo auditivo. La radio, poniendo nuevamente la voz humana en el circuito social, tocaba los tambores de la tribu, despertando sentimientos sociales dormidos por siglos de cultura literaria. Se produjo un viraje del dominio de lo visual y analítico hacia lo auditivo y emotivo.

Con el desarrollo de las tecnologías de la información el sobrecalentamiento social llega a su punto de saturación, con la emergencia de internet y la emergencia de las redes sociales que transforman a los consumidores de información, ahora  en fuentes de información, se llega al punto crucial de un proceso histórico de desarrollo. Nunca antes un individuo pudo tener tanto alcance social. Por eso el caso de Martín Pradenas deja de ser  un acontecimiento local y se convierte en un fenómeno global. Las redes virtuales sirven como medios de organización social. Cien años de progreso tecnológico en las comunicaciones nos han retrotraído a la aldea y con eso estamos de vuelta en el espacio psicológico y social de una aldea global, la nueva Fuenteovejuna.

Fuenteovejuna, de Lope de Vega, representa una sociedad que colapsa producto de un poder despótico y patriarcal, la sociedad medieval. Fuenteovejuna es una sociedad que se rebela contra la violación de Laurencia por parte del comendador, marcando un nunca más. Es una sociedad que inaugura una época matando a Dios y a la autoridad. Es la muerte todos los viejos valores.  Lo paradigmático de Fuenteovejuna es que al matar “sin juicio ni proceso” al comendador, se plantea como una sociedad más allá del bien y del mal, “anómica”, fuera del estado de derecho. Es la venganza de la justicia popular. Es el nihilismo de una sociedad que surge del derrumbe del feudalismo patriarcal.

Hoy las redes sociales son el quinto poder. Son un poder de coordinación y acción social. Son los nuevos tambores de la tribu que señalara McLuhan. Cuestionan y enmiendan al poder ejecutivo (la polémica sobre las estadísticas de muertos por covid planteada por Alejandra Matus en Twitter), cuestiona y enmienda al poder judicial (la campaña en redes sociales contra Martín Pradenas). La Fuenteovejuna de hoy cuestiona,  sanciona y enmienda todo accionar en el escenario de la sociedad en redes, sin derecho a juicio.

Pienso que no somos aún capaces de dimensionar la importancia de esta transformación en la historia de las comunicaciones, que es la historia de la organización social. La cuarentena, el confinamiento, el pánico a la enfermedad y la muerte, le encendió los ánimos a la aldea sedienta de justicia. Las redes sociales redoblan los tambores de la tribu. Y este redoble de tambores prolifera los puntos de vista sobre el acontecimiento y su complejidad (el hecho, el dato y su interpretación). El poder se dio vuelta, no gobierna el poder político, gobierna la opinión de las redes y el actuar de la calle.

Y si de verdad nos encontramos ante algo nuevo y sin precedentes, habría que ir de manera urgente a reflexionar sobre los modos de crear unidad política en un tiempo de pluralidad, nihilismo y relatividad radical.

. Entonces ¿quién es Fuenteovejuna? “Dadle otra vuelta. Es ninguna”.

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