Pensando En Voz Alta

Daniel Jadue y la ignominia de las elites neoliberales socialdemócratas

Por Luis Vivero Arriagada Trabajador Social y Académico

No han sido pocos los esfuerzos de las elites neoliberales socialdemócratas, que buscan anular el avance y posicionamiento que ha experimentado el Partido Comunista, principalmente desde la última década.  El movimiento estudiantil del año 2011 sin duda posicionó a algunas de las figuras jóvenes más relevantes del partido de la hoz y el martillo, donde karol Cariola y Camila Vallejo aparecen como los rostros más reconocidos. Aunque de otra generación, sin duda el liderazgo del Alcalde de Recoleta Daniel Jadue, es indiscutiblemente un actor más que relevante en la contingencia política nacional, hoy posicionado como la mejor opción presidencial de una oposición dispersa y, como colectivo,  sin ninguna propuesta clara para enfrentar a la derecha neoliberal.

Creo necesario distinguir al menos dos grandes sectores o bloques que se ubican en la oposición, pero que los separa un abismo ideológico, histórico-político y táctico, que hacen difícil la convergencia en un bloque opositor unitario. En estos dos bloques, podemos distinguir una oposición que le llamaría socialdemócrata neoliberal, que si bien, mayoritariamente, se muestra crítica al gobierno de Sebastián Piñera, no está absolutamente clara o al menos cohesionada en un proyecto por cambiar las bases estructurales del capitalismo neoliberal. Esto más allá de un retórica contra el neoliberalismo que de vez en cuando aparece en el discurso de algunas/os personeras/os. Más bien sus esfuerzos están en levantar ciertas reformas, que permitan mejorar algunas condiciones de la vida cotidiana, pero que no afecta lo intereses de los grandes grupos de poder económico-político. Asimismo esta oposición socialdemócrata neoliberal, se autodefine explícita o implícitamente como heredera de la Concertación de Partidos Por la Democracia. Aquel conglomerado multipartidista y pragmático que jugó un rol central en el periodo de transición, y que contribuyó a consolidar la hegemonía neoliberal (como la madre putativa del engendro chicago boys-dictadura). Por cierto, esto  no es parte del discurso autocomplaciente y mesiánico de esta oposición. Hablamos de esa Concertación de los/s Presidentes/a Aylwin Azócar, Frei Ruiz-Tagle, Lagos Escobar y Bachelet Jeria, que llegaron al poder con los votos del Partido Comunista, la Izquierda Cristiana y otros sectores de izquierda que no fueron parte de esos gobiernos, y a los cuales, si se les pidió siempre los apoyos para los momentos decisivos, principalmente en los ballottage Lagos – Lavín (2000) y Bachelet- Piñera (2006).

En segundo lugar, podemos distinguir una oposición antineoliberal, en la cual encontramos algunos partidos políticos de izquierda, pero principalmente conformado por un amplio espectro de movimientos sociales y colectivos de diferente cuño (movimientos feministas, movimientos de pobladores, movimiento estudiantil, No Más AFP, colegios profesionales, LGTBIQ+, etc.), que han sido protagonistas indiscutibles de lo que fue la rebelión popular de octubre de 2019, que permitió que estemos próximos a elegir representantes a la Convención Constitucional y a escribir una nueva Carta Magma. Una oposición sin duda diversa, pero que al menos existe mayor claridad en plantearse como antineoliberal, antipatriarcal y antiimperialista.

En esta oposición antineoliberal, el movimiento social popular ha sido el actor central. Ha legrado una articulación que se manifiesta en su capacidad de resistencia y lucha como no se había visto de aquella levantada contra la dictadura. En estos espacios de luchas, el Partido Comunista se ha visto fortalecido, y sus figuras jóvenes son un ejemplo de esto, que algunos, no tan acertadamente han llamado renovación generacional. Y aquí lo más  preocupante para las elites neoliberales socialdemócratas, no es el posicionamiento que pueda tener el  Partido Comunista en esos grandes temas de lucha (dentro de muchos otros actores), sino que tiene a una de sus figuras, con la más alta valoración y preferencias en las encuestas, respecto de quien podría ser el próximo presidente de la república: el Alcalde de Recoleta Daniel Jadue.

Y esos miedos de perder sus espacios de poder y sus privilegios, ha llevado a esa oposición socialdemócrata neoliberal, a  desplegar todas sus estrategias, para enlodar, desacreditar al Partido Comunista, dirigiendo sus dardos al alcalde Daniel Jadue cuestionando incluso su vocación democrática. Sus insistentes y agotadores referencias a Venezuela no le han generado los resultados esperados, pues Jadue sigue marcando el primer lugar en las preferencias presidenciales según distintas encuestas.

El presidete de la Democracia Cristiana, Fuad Chahin ha encabezado los ataques al Partido Comunista y a Jadue. Pero esto no ha sido menos con otros líderes como Heraldo Muñoz o Álvaro Elizalde (con algunos matices). Lo curioso es que otrora, cuando se necesitó el apoyo del Partido Comunista, ningunos de estos argumentos esgrimidos hoy contra el Partido comunista o contra Jadue parecía importarle a estos líderes, lo cual da cuenta con mucha clarida dsu inconsistencia maquiavélica. Asi entonces, esta oposición socialdemócrata neoliberal, se ha valido de la ignominia al Partido Comunista, para justificar su afán por excluirlo, por desacreditarlo, por dejarlo fuera de toda posiblidad de disputar la presidencia de la república. El permanente descrédito al Partido Comunista, nos retrotraen a ese anticomunismo macartista propio de los años de González Videla o la dictadura pinochetista. Un ataque liderado por el presidente de un partido que, no solo lideró la oposición al Gobiero Constitucional del Presidente Salvador Allende, sino que propició el Golpe de Estado, y en los primeros años participó activamente del gobierno de facto.

Ergo, la ignominia permanente dirigida al Partido Comunista, para evitar la consolidación de sus ditintos dirigentes, especialmente quien podría ser su carta presidencial, seguramente será más intensiva cuanto más se acerquen las fechas de definiciones de candidaturas presidenciales. Asi y todo, resulta absolutamante kafkiano que la oposición socialdemócrata neoliberal quiera primarias presidenciales, pero a la vez, de antemano se niegue a apoyar a Daniel Jadue si resultara vencedor de dicho proceso. Por lo mismo, el propio Jadue lo señaló en la reciente entrevista en TVN (3/1/2021), que le  “cuesta confiar en aquellos que dicen que van a una primaria, pero que si uno de nosotros ganara, no votaría por un comunista”. Esto grafica con absoluta claridad el escenario actual, y la voluntad de avanzar en cambios profundos. Los que no están dispuestos a apoyar un candidato comunista a la presidencia, deben buscar argumentos hasta faleces, para deslegitimar el compromiso democrático de este partido, como asimismo el trabajo y la gestión realizada por Daniel Jadue y que hoy lo posiciona como la mejor opción presidencial. ¿Llegará Daniel Jadue a ser candidato a la presidencia de la república? La oposición neoliberal hará todo para que esto no ocurra, desplegará toda su maquinaria comunicacional, para construir una cierta realidad, un cierto tipo de opinión pública, que le permita justificar su relato apocaliptico de lo que significaría una candidatura comunista. Ergo, el macartismo habrá triunfado nuevamante. 

Lo más reciente es  la investigación que lleva adelante el Ministerio Público  enrelación al polémico caso de cambio y mantención de luminarias de alumbrado público con el sistema de luces led, que involucra a un total de 22 municipios del país. En el caso de Recoleta, concretó el jueves 7 de enero se concretó la diligencia en este municipio, que significó un allanamiento a estas dependencias. No es caer en la paranoia o en tesis conspirativas, pero resulta “sospechoso” como diría el humosista Bombo Fica, que justo ahora, que las encuestas siguen posicionando a Jadue como candidato presidencial se haga todo este despliege operativo -comunicacional. Hay por lo tanto sana sospecha que esto se esté usado políticamente, y esté siendo manejado desde los oscuros rincones del poder político. Por lo pronto, no es posible cuantificar de qué manera esto incidirá en el respaldo que tiene Jadue. Para no caer en la ingenuidad, no podemos desconocer, que, los medios de comunicación en el mundo de la posverdad, no tienen una función de informar, sino como ya lo advertía Noam Chomsky, tienen la función de formar una opinión pública en beneficio de los intereses de los grandes negocios privados, de los grandes grupos de poder. Dicho de otra forma, contribuyen a la dominación ideológica, como Antonio Gramsci ya lo había señalado en la década del 30 del siglo XX y más tarde desarrollado en los trabajos de los intelectuales de la Escuela de Frankfurt, y su idea de industrias culturales. Estamos insertos en un mundo en que la información no necesariamente se valora por su veracidad, sino por los efectos que esta genera en la opinión pública y esto las elites lo saben muy bien y lo saben usar, pues disponen de los medios para ello.

Jadue debe tener la capacidad, claridad y argumentos para desmentir las diferentes acusaciones y ataques que seguirá recibiendo, y que probablemente se intensificarán en la medida que se esté más cerca de las primarias presidenciales. Debe desenmascarar con mucha claridad a quienes hoy pretenden vestirse con ropajes de aquellas/os que han sido protagonistas de las luchas y demandas, de quienes históricamente han sido tratadas/os indignamente por este sistema. Pero por ningún motivo, debe caer en el juego de los ataques y descalificaciones. Si Jadue se acompaña del movimiento social popular, no se aparta del sendero trasado por las demandas sociales, y sobre todo, si logra hacer parte activa – no solo discursivamente- al movimiento social de este proyecto de un Chile posneoliberal, no le será fácil a la oposición socialdemócrata ni a la derecha clásica, desplazar al candidato comunista como poción presidencial. Jadue debe transformarse en el vocero intelectual de las luchas y demandas sociales.

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