Entrevista directa

Enrique Antileo Baeza: ¡Aquí estamos todavía!

En esta oportunidad conversamos con Enrique Antileo Baeza (Valparaíso, 1983), antropólogo de formación, además de Magíster y Doctor en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Chile. Sus investigaciones han abordado la historia de los movimientos indígenas, en particular la del pueblo mapuche. Se ha enfocado en estudios de la migración y diáspora, pero también ha publicado artículos sobre multiculturalismo, educación intercultural y también sobre escritas mapuche de inicios del siglo XX. En esta oportunidad nos presenta su nuevo libro llamado “¡Aquí estamos todavía! Anticolonialismo y emancipación en los pensamientos políticos mapuche y aymara”.

¿Podrías darnos una breve descripción de tu libro en cuanto a sus componentes, su estructura y contenido, por favor?

Este es un libro que se llama “Aquí estamos todavía. Anticolonialismo y emancipación en los pensamientos políticos mapuche y aymara Chile Bolivia 1990-2006”. Es un libro que aborda la historia de los movimientos indígenas en Chile y en Bolivia, en Chile el caso mapuche y en Bolivia el caso del movimiento aymara y aymara-quechua también se le ha llamado, a partir de su acción colectiva, pero fundamentalmente al tiempo que le han dedicado al pensamiento político, a la generación de pensamiento político a través de la escritura. Los movimientos indígenas en Chile y Bolivia han sido depositarios de una larga trayectoria y en esa trayectoria no ha habido solo resistencia y agenciamiento, sino que también mucha refexión, entonces este libro recoge la reflexión de esos movimientos que han plasmado en distintos tipos de escritos de todo el siglo XX, hace un recorrido por todo el siglo XX, pero se concentra a partir del año 1990 y comienzos del siglo XXI. El libro está dividido en seis capítulos que son: un capítulo de antecedentes particularmente, luego un desarrollo importante de las ideas del movimiento mapuche y el movimiento aymara en los capítulos dos, tres y cuatro, el capítulo cinco dedicado también a ver cómo este pensamiento político de estos movimientos se van generando también divergencias, tensiones, diferencias y un capítulo seis de conclusión. Es un libro de 350 páginas que ha sido editado este 2020 por Pehuén Editores y se encuentra en la colección pensamiento contemporáneo  de esa casa editorial.

Coméntanos por favor cómo fue que concebiste la idea de escribir este libro y después publicarlo.

Este libro es el resultado de la tesis doctoral. Yo hice el doctorado en estudios latinoamericanos en la Universidad de Chile y luego de cinco años de investigación , realicé mi defensa de tesis doctoral y la tesis doctoral después la transformé en este libro con apoyo del fondo nacional del libro y la lectura. Fue un proceso de investigación más o menos largo realizado en Chile y en Bolivia en distintos tipos de archivos privados y públicos también, de revisión de documentación de todo el sigo XX del movimiento mapuche y del movimiento aymara en Bolivia  y luego de todo este proceso de hacer la tesis doctoral que evidentemente resultó largo, la defensa, del análisis, de la publicación transformarlo a libro también implicó un tiempo más de ajustes, de mejoras, de revisión, hubo varias revisiones a la redacción, que me colaboraron algunas personas que han trabajado conmigo, el trabajo posterior de maquetación y diseño, el diseño de la portada, hasta que finalmente ve la luz este año 2020 y el proceso del libro responde a estos últimos cinco, seis años.

Según tu investigación ¿Cuáles son los puntos de encuentro o coincidencias políticas entre los pueblos mapuche y aymara?

La investigación demuestra que existe a nivel histórico durante el siglo XX unas posibilidades amplias de encuentro en la generación de pensamiento político entre el movimiento mapuche en Chile y el movimiento aymara en Bolivia, esto a partir de la trayectoria de los propios movimientos, de los procesos de movilización, los procesos de resistencia, de agenciamiento y el desarrollo de un quehacer intelectual muy temprano que parte en el campo de la escritura también muy temprano. Tanto el movimiento mapuche como el movimiento aymara han mantenido una relación histórica con el acto de escribir, que puede registrarse desde el siglo XIX, e incluso desde el siglo XVIII y de ese acto de escribir ellos van generando un diagnóstico de su realidad social, de su realidad política en los países donde se encuentran y este diagnóstico coincide entre el movimiento mapuche y el movimiento aymara, que es un diagnóstico de que viven en una situación de colonialismo, por tanto ellos incuban una perspectiva, una ideología anticolonial, un pensamiento anticolonial. En esas cosas se parecen bastante y ese pensamiento anticolonial va a ir desarrollando en ambos países también de forma parecida un proyecto, una utopía de emancipación que tiene que ver con la descolonización. Una utopía de emancipación que va a pensar como su horizonte la descolonización, pero para ir logrando la descolonización van a ir echando mano a una serie de conceptos que también afloran en todos los contextos del tercer mundo  donde se producen procesos de descolonización y ese es básicamente el concepto de autodeterminación de los pueblos. Los pueblos y movimientos aymara en Bolivia y Mapuche en Chile van a luchar por la autodeterminación de los pueblos y se va a transformar este concepto en un elemento fundamental de la lucha de los pueblos indígenas, por lo tanto ahí hay varias sintonías entre ambos movimientos. A eso agregaría que en las divergencias la exploración de las formas de poder político ha sido diferente en Bolivia y en Chile. El movimiento aymara-quechua ha sido bastante más estratégico pensando en que son movimiento de mayorías, de masas, en Bolivia por lo tanto pueden postular al máximo poder político de la república y reformarla desde ahí; el movimiento mapuche ha optado más bien en el desarrollo de una autonomía, de un poder distinto, de un poder político diferente en los territorios y por lo tanto ha optado más bien por un imaginario una idea de autonomía política. En eso se diferencian estos movimientos.

¿Cuáles son los principales hitos políticos del pueblo mapuche en cuanto a sus logros políticos en el siglo XXI?

La verdad que esa es una pregunta complicada porque a veces tenemos la sensación de que no hemos avanzado mucho, no. Ahora, creo que el hito más grande en términos políticos dentro del pueblo mapuche en el siglo XX y XXI ha sido sobrevivir. Sobrevivir a la presión de un Estado colonial muy represivo, a la instalación de los colonos y su violencia sobre todo a comienzo del siglo XX. El hito político es no haber muerto, no haber muerto en la historia colonial que se venía a partir de la experiencia de vivir al interior de la República de Chile y después de la invasión militar de los territorios mapuche del Wallmapu, entonces luego de eso ha venido un gran proceso de articulación, de rearticulación, después de haber sido un pueblo libre hasta fines del siglo XIXa ser un pueblo sometido, hemos podido rearticularnos a partir de diversas experiencias políticas y en ese sentido ir generando ideas de acuerdo a determinados contextos donde se ha pronunciado o se ha manifestado la lucha del pueblo mapuche. Actualmente hemos unificado gran parte de ideas que operan como ideas fuerza que se mantienen en distintas organizaciones y comunidades. Creo que eso también es un tremendo avance, pese a las diferencias, a la división que tenemos, las tensiones internas. Hay un piso común en el movimiento mapuche que tiene que ver con la reivindicación de los derechos políticos como pueblo, de los derechos colectivos como pueblo, de la autodeterminación, de la reivindicación del territorio que fue un territorio robado, usurpado y que necesita recuperarse o enmendar el rumbo en ese sentido.

También ha sido un tremendo logro que la gente mapuche tenga orgullo de seguir sintiéndose mapuche, porque con el golpe que se ha dado desde el racismo, desde la discriminación, cientos de familias podrían efectivamente no optar por ese camino de reconocerse como mapuche y pese a eso, pese al racismo hoy se ha logrado tener un sentido de pertenencia a un pueblo ancestral y sus descendientes se sienten orgullosos de serlo.

¿A qué atribuyes tu que la revuelta del 18 de octubre no haya tenido otra bandera que la wenu folle, a parte de la bandera negra de chile, en todas sus manifestaciones hasta el día de hoy?

Creo que la gente en Chile que se movilizó para el 18 de octubre, para todo el proceso de la revuelta, veía en la wenu folle, incluso sin saber su origen ni como se ha gestado, un símbolo de resistencia, de lucha, de dignidad. Si hay un grupo que se ha manifestado históricamente y ha luchado con dignidad ha sido el pueblo mapuche. Ellos vieron en este símbolo, en esta bandera esa significación y por lo tanto creo que representa eso. Justamente la repetición de la palabra o el concepto que más abunda en el proceso de la revuelta  ha sido la dignidad y el pueblo mapuche es un pueblo digno, pese a la situación de colonialismo, pese al racismo se ha mantenido digno, siempre luchando, siempre haciendo frente a esta situación. Entonces creo que hay ahí un símil. Se buscaba dentro de lo chileno no un respaldo directo hacia el pueblo mapuche, sino más bien una ligazón, una estrechez de mano por así decirlo con su propio proceso de búsqueda de la dignidad. Creo que por ahí va esa unificación, ese uso que se le dio a la bandera en el contexto de la revuelta.

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