El Estado Del Arte

Ticio Escobar: Arte Mapuche Actual y Kume Mongen.

En esta oportunidad conversamos con Ticio Escobar, curador, profesor, crítico de arte y promotor cultural paraguayo que fue designado secretario de cultura por el presidente Fernando Lugo para el periodo 2008-2013. Actualmente es Director del Centro de Artes Visuales/Museo del Barro en Asunción y autor de una decena de libros sobre arte contemporáneo. Con é hablamos de arte indígena en general y arte mapuche en particular: sus contenidos, extensiones, artistas, así como de temas relacionados al buen vivir o kume mongen, procesos decoloniales que se encuentran viviendo los pueblos mapuche y chileno y de la simbólica de la bandera mapuche irrumpiendo en la revuelta social del 18 de octubre en Chile, que requiere de toda nuestra atención.

Lo primero que quisiéramos saber de tu parte es ¿Qué comentario te merece la irrupción y desarrollo del arte indígena, o desarrollado por personas que pertenecen a los pueblos originarios, en los circuitos del arte internacional?

A mi me parece que esa irrupción tiene distintos niveles en cuanto los pueblos indígenas tengan participación en las obras que se envían y me parece magnífico, porque es una ocasión de mostrar otras formas de arte que benefician tanto a los pueblos indígenas, como a la cultura occidental, que se nutre de formas que pueden aliviar y avivar un poco el cansancio del arte contemporáneo eurooccidental. Ahora, en muchos casos se manipula la obra, se la saca de contexto y eso es discutible depende de las circunstancias y depende de en cuanto no signifique una expoliación ni signifique una utilización fuera de contexto de las obras que se exponen. Muchas veces la exposición de obras puede apuntalar sentidos políticos en el sentido amplio, en el sentido del arte, en el sentido del activismo y las luchas que tienen esos pueblos por su identidad, por sus territorios y la defensa de la dignidad de sus culturas, así es que yo creo que es un tema complejo y los límites entre lo plausible o no de exposición con temas indígenas depende por eso de esas posiciones y eso en algunos casos a los indígena le conviene o hay incluso artistas indígenas inscritos en los circuitos del mainstream, cosa que me parece magnífica, en cuanto obviamente esos artistas están de acuerdo con ellos y llevan no sólo la voz de su pueblo, sino que también sensibilidades diferentes que oxigenan los espacios a lo mejor demasiado cerrados de las culturas occidentales.

¿Cuáles serían los principales contenidos en el arte de los pueblos originarios de América Latina que podrías destacar?

Esos contenidos son muy variados y tienen que ver con cada obra y con cada artista o comunidad que hace la obra –artista individual quiero decir, no- y en el arte indígena en general puede estar muy vinculado, como en cualquier forma de arte, con sus concepciones de mundo, con su lectura del medioambiente, que para el indígena siempre es fundamental, con los signos fundamentales referidos a la intersección del hombre con lo orgánico, con lo vital que está más allá de su propia subjetividad. Por lo general no suele ser un arte que explore muchos aspectos del sujeto individual mismo, sino que suele tener referencias colectivas o alcances históricos o sentidos políticos de posiciones ante toda forma de restricción de sus libertades y de agravio de sus territorios y desprecio de sus etnias, así es que yo creo que es un espectro muy amplio y como toda forma de arte, estos espectros nunca se ofrecen a cuerpo gentil a la lectura de quien los percibe, sino que están mediados por retóricas, por sistemas formales, por ambages diversos que enriquecen la intensidad y en algunos casos oscurezcan el significado directo, pero terminan fortaleciendo el sentido de la obra; hay obras que son enigmáticas, hay obras que son celebradas dentro –y tiene un sentido- dentro de la comunidad misma y otros que si permiten su puesta en obra dentro de circuitos internacionales: bienales u otras formas de exposición. Muchos artistas mapuche o artistas indígenas en general están incursionando, no solamente en circuitos del arte, sino en la tecnología eurooccidental a través fundamentalmente del video, la fotografía o instalaciones y otras obras que ya están concebidas para su puesta en exhibición dentro de los circuitos de museos, de bienales fundamentalmente, de ferias de arte, de galerías, etc., o sea ya están adaptados en el sistema, y lo digo en el sentido técnico formal, a los circuitos centrales, pero eso no significa que sean sumisos a tales circuitos, sino que están siempre negociado un espacio de voz propia en relación a sistemas que están regidos principalmente por la lógica de beneficio de mercado.

¿Cómo podrías definir el arte mapuche en el contexto de América Latina, podrías mencionar a algunos artistas de este pueblo originario, que te hayan interesado de sobremanera?

Yo creo que hay distintas dimensiones. Por una parte el arte original del pueblo mapuche donde podemos ver metalistería hecha en la época poscolonial, que fue hecha con monedas de plata amasadas y para mí uno de los puntos más altos del arte mapuche, considerado como arte mismo, eran las joyas de los mapuche que tienen una belleza y una solidez en todo sentido y son de plata amasada que tienen una riqueza formal y expresiva que fue incorporada rápidamente al patrimonio cultural y la historia del arte de ese pueblo grandioso, pero la estética mapuche considerada desde ese punto de vista, a parte de la metalistería, los tejidos, que son realmente contundentes y que son formas exactas que tienen una potencia enorme en términos visuales y en general las tallas en madera que son maravillosas y que conforman una riqueza enorme para el patrimonio cultural indígena latinoamericano en general y con muchas formas en la cerámica y posiblemente como muchas otras etnias indígenas sea la propia fiesta la que hace la forma más intensa de una poesía y una vitalidad artística que trasciende lo meramente visual e involucra la coreografía, involucra las artes escénicas, involucra la literatura también por el contenido de muchos de los cantos y los poemas que allí se tienen. La poesía mapuche es impactante y tiene una belleza cortante, tajante en cierto sentido, lo que no va para nada en desmedro  de sus valores retóricos, de sus resonancias poéticas y aun líricas en algunos casos. Yo estoy feliz, porque tengo entendido que un gran poeta mapuche como Elicura Chihuailaf ha ganado el Premio Nacional de Literatura en Chile y eso me llenó de contento y bueno, cuando hablaba de la talla en madera, por supuesto incluía todo el trabajo con las máscaras y el tema de que los puros tambores mapuche son expresiones de arte que son formas que adquirió la bandera a partir relativamente tarde, a partir de la década de los noventa, pero que fueron incorporados con mucha potencia.

Otros son los artistas que están cargados de energía, de pila mapuche, pero se inscriben en circuitos internacionales y trabajan arte contemporáneo vinculado con el arte ilustrado, vanguardista, contemporáneo vamos a decir porque todo el arte indígena que se está haciendo hoy también es contemporáneo y quizá la persona más notable que conozco yo mejor su trabajo sea Bernardo Oyarzún, que se vincula profundamente con aspectos de la cultura mapuche, también trabajando los enclaves estrictamente contemporáneo del sistema del arte sin renunciar a sus propios valores y su propia singularidad como artista. También baste señalar a Francisco Huichaqueo como uno de los audiovisualistas cuya obra es una de las que mejor conozco, por lo menos, y no digo que no existan otros, sino que no quisiera citar sin caer en el riesgo de omisiones pues tampoco tengo la lista a mano, pero hay una potencia del visual que el mapuche contemporáneo me interesa muchísimo. Quizá Francisco tenga una expresión que yo mejor conozco y que incluí en la trienal de Chile y bueno, después tuvimos el gusto de conocernos y vi otra obra suya de la cual estoy pendiente siempre, pero creo que, sin para nada menguar el valor de otros nombres, ellos son dos nombres destacables que bien podrían representar a muchos otros artistas contemporáneos que están vinculados con la tradición mapuche por origen o por vocación cultual de pertenencia étnica.

Hay concepciones de mundo en los pueblos originarios de América Latina que éstos comparten y uno de ellos es del buen vivir, que en el pueblo mapuche es llamado Kume Mongen, a tu modo de ver ¿Cómo se expresa esta concepción de mundo en el arte indígena?

Yo creo que las concepciones de mundo en general implican el umbral referencial de toda forma de arte intenso, que siempre está alumbrando un mundo en el sentido heideggeriano del arte como espacio donde circulan las significaciones o donde se renuevan las significaciones y me gusta citar pensadores europeo en virtud del arte indígena, porque encontrarnos con conexiones intensas también habilita diálogos interculturales que yo considero siempre fecundos. Yo creo que uno de los aportes fundamentales de la cultura indígena en general al pensamiento occidental actual y al pensamiento sobre todo a un mejoramiento de vida que no está vinculado con un concepto de desarrollo lineal, desarrollismo cepalista, lineal, puramente económico y justamente el concepto del buen vivir que tanta fuerza tiene en las culturas indígenas y lo interesante que esas fuerzas han sido empleadas políticamente también en contexto de debates y discusiones y ahí comenzó a aparecer. Yo venía trabajando con el concepto de buen vivir que es guaraní, quechua y aymara, en una reunión que tuve en Chile justamente con artistas mapuche y yo comenté el concepto del buen vivir y todos ellos sacaron ese tema fundamental en la cultura mapuche. Yo creo que lo importante del concepto de buen vivir, que obviamente no tiene nada que ver con el “bien vivant” francés, así que es una forma como más refinada de vida, frívola, realmente el buen vivir indígena traduce esa posición de mirada intensa de un mundo que incluye tanto la subjetividad como la dimensión social y el trato con el medioambiente. Yo lo que encontré común en ese buen vivir es que encuentra un equilibrio dinámico por cierto, entre esos factores: el propio sujeto, su contexto social y el medioambiente y ahí está todo. Qué más querríamos como concepto de cultura que valorice centralmente esos puntos y que a partir de ahí puede desarrollar casi cualquier modelo mientras se ajuste a esos valores éticos que también se traducen estéticamente. Yo creo que si nosotros analizamos una de las expresiones estéticas más fuertes de la cultura mapuche que es la wenu folle, la bandera que fue adaptada posteriormente, pero que aparece como tal en el kultrún, o sea, el tambor mapuche que simboliza en su color y la bandera mapuche todos sus valores. El valor del madioambiente, el valor de la libertad y sobre todo el principio de vida que es una vida inserta, procurada y construida. No es una armonía heredada, sino que es un concepto y perdón de nuevo el cruce con el pensamiento occidental, que tiene que ver bastante con el concepto aristotélico de felicidad, como felicidad conseguida, lograda, no como un don dado o terminado desde fuera ni premiado desde los dioses o de lo que fuera uno mismo, sino como involucramiento ético personal y colectivo comunitario de un principio de bien estar y ese es el buen vivir.

Por último ¿Qué lectura puedes hacer de la inclusión de la wenu folle o bandera mapuche en la revuelta social chilena del 18 de octubre de 2019, podrá leerse como un proceso decolonial?

Si que lo comprendo como un proceso decolonial y un proceso interesante porque esa bandera fue adoptada tardíamente en el 92 por el 500 aniversario y prendió tan fuertemente, verdad. Muchas veces los símbolos tardan en enraizar en terrenos culturales que siempre suponen procesos imaginarios, simbólicos de sensibilidades que son complejos y tienen sus ritmos y la bandera prendió en seguida, por sus colores, por su buen diseño, evidentemente; pero también por su conexión con los diferentes ideales y con las consiguientes metas del pueblo mapuche. Yo creo que tuvo un papel y tiene un gran papel. Se afirmó como una forma potente de afirmación de valores y de identidades que en los pueblos indígenas nunca son identidades en el sentido occidental, definidas desde afuera de líneas categoriales o clasificatoriológicas, sino formas en las cuales una comunidad, un pueblo se autoidentifica y eso mucho tiene una mirada doble hacia un origen común, hacia una presencia de compartir formas, símbolos, intereses, afectos y una mirada hacia adelante, verdad. No con un sentido pasado > presente > futuro, sino justamente los tiempos indígenas caracolean, se abren a sus costados, se conectan con otros tiempos. Futuros que ya están ocurriendo como en lo actual, posiblemente o que ya han sido y presentes que resuenan siempre en la posibilidad del propio pasado o del porvenir o de los porvenires siempre, así que yo creo que la bandera mapuche fue adoptada en seguida y fue adoptada como un símbolo de adhesión a la causa mapuche más allá de las propias comunidades mapuche que tiene una radiancia fundamental y habla un poco la importancia que puede tener la estética o el arte, si queremos en un sentido más amplio, vinculado con formas políticas de resistencia. Es decir, para esa bandera el diseño que tiene es un diseño potente, convincente y que nos hace no solamente sus propios significados que creo fundamentalmente que se refiere al canelo celestial verdad, sino como la cruz estrellada o escalonada del medio, las formas, la potencia de sus colores y sabiendo que cada uno de ellos tiene significados firmes, positivos, energéticos apostados justamente… yo pienso que la bandera mapuche es una representación gráfica –gráfica entendida en un sentido más amplio que incluye colores intensísimos- de la idea del buen vivir indígena que tantas puertas abre a nuestro centrado logocentrismo actual.

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