El Estado Del Arte

LA UNIÓN NACIONAL DE ARTISTAS SE SUMA AL LLAMADO A RETIRAR SUMA URGENCIA Y FRENARLA TRAMITACIÓN DEL PROYECTO DE LEY DE PATRIMONIO DEL GOBIERNO

Se trata de un proyecto realizado bajo montajes de participación ciudadana y sin consulta indígena, lo que hace de esta una iniciativa profundamente antidemocrática y discriminatoria

La Ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Consuelo Valdés, ingresó
una Indicación Sustitutiva del Proyecto de Ley de Patrimonio Cultural; y el
Ejecutivo asignó suma urgencia a la tramitación de este proyecto, impidiendo
el desarrollo de una discusión democrática, en que la ciudadanía pueda incidir
en su contenido.
Ante la amenaza de la aprobación de una Ley del Patrimonio autoritaria y sin la
voz de los propios trabajadores y creadores del patrimonio, un grupo de
artistas elaboró una declaración con siete puntos a los que adscribimos y
copiamos a continuación:
• Una vez más el gobierno de Sebastián Piñera evidencia un
oportunismo indolente, al ingresar esta iniciativa en el contexto de la
grave situación que atraviesa el país en el ámbito sanitario y social, la
que además ha golpeado fuertemente a cultores, creadores y agentes
comunitarios vitales en la salvaguarda del patrimonio cultural. Su
estrategia busca clausurar el debate, imponiendo su proyecto de manera
autoritaria, demostrando la falta de espíritu democrático y su escasa
valoración por la vida y las personas.
• El Ejecutivo, ante un inminente cambio constitucional, que siente
las bases de un Chile más democrático y justo, despliega su agenda
neoliberal a través de proyectos como la Ley de Integración Social
Urbana, el TPP11, la Ley de Glaciares, la que crea el Ministerio de Obras
Públicas y Recursos Hídricos (que busca asegurar la carretera hídrica y la
propiedad del agua), la Ley de Biodiversidad, las modificaciones al
Sistema de Impacto Ambiental y ahora la Ley de Patrimonio Cultural.
Todos conforman un paquete de leyes de amarre que buscan beneficiar
al negocio extractivista, inmobiliario y a grandes grupos económicos. Así
es como el gobierno se centra en fortalecer un sistema de incentivos y
compensaciones, para dejar en manos del mercado el patrimonio, las
ciudades, el medio ambiente y los territorios.
• Es sumamente preocupante que el Ejecutivo, a fin de eludir su
obligación de someter esta iniciativa legal a Consulta Indígena, según
las obligaciones del Estado de Chile adquiridas con la firma del Convenio
169 de la OIT, anuncie demagógicamente una futura Ley de Patrimonio
Cultural Indígena, a sabiendas que el actual proyecto posee afectación
directa contra las Naciones Originarias. Esto es totalmente
contraproducente al actual escenario histórico y político, donde se abren
caminos para la construcción de diálogos plurinacionales entre los
diversos pueblos que habitan este territorio. El proyecto de ley en
cuestión, por el contrario, mantiene y fortalece lógicas políticas de
asimilación y de exclusión.
• Es un despropósito y un gasto innecesario de recursos seguir
adelante con este proyecto, bajo el marco de la Constitución de 1980.
Sin duda el patrimonio cultural será una materia ampliamente discutida
en el proceso constituyente, desde una perspectiva de derechos
colectivos, culturales y ambientales, ya que su protección es parte de las
principales demandas que han levantado las diversas comunidades y
pueblos.
• Alarma también la discrecionalidad que tendrá el Ejecutivo para
gestionar el presupuesto de todo el Ministerio de las Culturas, las Artes y
el Patrimonio, si es que este proyecto prospera para hacer operativa esta
ley. Esto podría acentuar la grave crisis del sector, que se ha visto
azotado por fuertes recortes presupuestarios y por el desprecio de las
autoridades al mundo de la cultura y patrimonio.
• En la actualidad existen cientos de solicitudes pendientes para
proteger el patrimonio de diversas comunidades del país, pero ninguna
de ellas ha sido atendida con la urgencia mostrada ante el conocido
evento del Monumento a Baquedano. Esto demostró que la
institucionalidad puede funcionar de manera rápida cuando existe la
voluntad. Así, crear expectativas de agilidad con el nuevo proyecto, es
solo una forma de comunicación política, un “voladero de luces”. Hoy la
imposición de la suma urgencia parlamentaria, solo replica el muro
metálico clausurador, hermético y militarizado de Plaza Dignidad, no
permitiendo que se exprese la voz de las comunidades y organizaciones
patrimoniales. No hagamos de esta ley, un nuevo muro.
• Por lo anterior, pedimos a los parlamentarios y las parlamentarias
y al mundo político rechazar esta iniciativa y abrir caminos democráticos
para encausar la elaboración de una Nueva Ley de Patrimonio Cultural
en el marco del Proceso Constituyente. Para que dicho proyecto sea
reflejo de la nueva carta fundamental del país, la que por primera vez en
la historia se llevará a cabo de manera democrática, paritaria y con la
participación de los pueblos indígenas.
El Patrimonio es todas y todos quienes vivimos en esta sociedad, y exigimos
que su legislación se formule de forma inclusiva y participativa.
UNIÓN NACIONAL DE ARTISTAS

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