El Estado Del Arte

Arte y política: Galería Metropolitana.

En esta oportunidad sostuvimos una conversación con los directores de Galería Metropolitana nacida en la comuna de Pedro Aguirre Cerda en la Región Metropolitana el año 1998, un espacio autogestionado, dedicado a las artes experimentales y contemporáneas, que ha trabajado con artistas nacionales como Bernardo Oyarzún, Francisco Papas Fritas, Leonardo Portus, Lotty Rosenfeld, Alicia Villarreal, Pedro Lemebel, Natascha de Cortillas, Adolfo Torres; colectivos nacionales como Bienal Desformes, CRAC Valparaíso, Laboratorio de Arte y Cultura de Temuco, Memoria PAC, OOO Estudio; artistas internacionales como Luis Camnitzer, PSJM, Thomas Hirschhorn, Narda Alvarado, entre muchos otros. Con ellos abrimos una serie de conversaciones sobre arte y política, una producción exclusiva de www.directa.cl.

Quisiéramos saber su punto de vista en la relación del arte y la política en el marco de la revuelta social del 18 de octubre.

Ana María Saavedra: Para Galería Metropolitana, el eje arte & política nos instala en nuestro hacer. Siempre estamos accionando desde ahí, movilizándonos e intentando esa vinculación permanente que para el sistema del arte no siempre es válida o no siempre importa. En los momentos previos a la revuelta, estábamos un poco desanimados porque cada vez veíamos menos participación, menos compromiso por asuntos de interés social, más allá de lo que proponían las organizaciones de estudiantes y más ampliamente las generaciones más jóvenes, sentíamos el medio del arte cada vez más capturado por el mercado y otros intereses. Además, en nuestro contexto barrial también sentíamos la pérdida cada vez mayor de lo comunitario. Por lo mismo, en lo personal ha sido realmente muy sorprendente y de alto impacto lo que se produjo desde el 18 de octubre 2019, a pesar de que era posible leer lo que venía.

Luis Alarcón: Más allá de esa situación personal un poco pesimista, en relación a que el modelo neoliberal chileno parecía infranqueable y que ya no había cómo modificarlo, aun así en Galería Metropolitana insistíamos en trabajar curatorialmente un eje temático, que se mantiene vigente hasta el día de hoy rigiendo la programación de nuestro espacio. Dicho eje curatorial se denomina “Estrategias para desviar el neoliberalismo”, un programa curatorial donde interactúan artistas, obras, exposiciones, foros y charlas. De un momento a otro nos encontramos con la sorpresa del estallido, que obviamente celebramos como un acontecimiento único al cual nos sumamos, un movimiento de vitalismo revolucionario que inundó el país de punta a cabo.

afiche de
KO ÑI WEYCHAN (Luchas del agua) de SEBASTIÁN CALFUQUEO ALISTE   
Curador: Cristian Vargas Paillahueque ( Marzo, 2020)

Según sus experiencias ¿Existe repercusión del estallido social en las formas de hacer arte a partir de ese momento?

Luis Alarcón: Yo creo que el fenómeno que se dio es que el sistema del arte se vio desactivado literalmente en el sentido de cómo funcionaba normalmente, como una máquina perfecta, acorde a la lógica del neoliberalismo, modelo que rige nuestras vidas. Fue muy interesante el fenómeno porque los espacios se cerraron, todo se detuvo, sus programaciones, la circulación de obras, agentes, curadores, festivales, encuentros, ferias. En simultáneo, el fenómeno que todos observamos es que la calle, la ciudad, los muros se convirtieron en el soporte de una explosión de creatividad alucinante, donde obviamente los artistas más comprometidos o los que trabajan políticamente también salieron a la calle, se sumaron, ya sea de manera individual o junto a sus colectivos o a través de sus sindicatos, asociaciones gremiales, etc. a esta fuerza colectiva que modificó el orden de las cosas. Entonces, diríamos que el arte y la cultura se desplazaron o retomaron el espacio público, lugar estratégico que reaparece en escena y donde los artistas terminan sumándose a este colectivo que se tomó literalmente las calles y las ciudades de todo el país. Imposible no mencionar algunas manifestaciones, como “Lastesis” que irrumpen local y globalmente con su apuesta estético feminista y las acciones iconoclastas de arrancar monumentos por el país que claramente apuntaban a desmontar la historia oficial sugerida por esa estatuaria.

Ana María Saavedra: Dichos acontecimientos nos permitieron detenernos a pensar, por ejemplo, qué tan importante es el arte y la cultura en la vida de las personas; qué tanto se activa la sociedad desde el arte y la cultura. No es menor derribar un monumento, derribar ciertas bases opresivas, desde donde se instala un imaginario nacional. Por ejemplo, botar las imágenes de los conquistadores es el resultado de una reflexión mayor, donde confluyeron en esa decisión una mezcla muy heterogénea de personas, incluidos artistas seguramente, y donde se confirma que hay conciencia de que hay cuestiones que derribar, por decirlo en términos muy gráficos. Un dato no menor del momento fue también el acuerdo tácito de no intentar seguir adelante con las actividades normales de los espacios de arte, y optar por mantenerse en la calle, lugar que nos permitió pensar (con el apoyo exponencial de las redes sociales) en nuevos imaginarios.

Luis Alarcón: Se hace interesante el perfil de Lastesis, porque es un colectivo feminista, es interdisciplinario, pero no son artistas del mainstream o no eran parte de eso hasta ahora -capaz que ahora sí, no se descarta- pero diríamos que es un ejemplo de esos nuevos artistas que aparecieron en escena ocupando esta nueva plaza pública, donde se mezcla lo real y lo virtual. Por otro lado, los monumentos que fueron intervenidos en muchos lugares, son un fenómeno que va más allá del arte propiamente tal, un fenómeno que tiene que ver con el sustrato ideológico del estallido, donde está la rebelión de los pueblos indígenas, del pueblo mapuche, por lo que no es tan extraño que monumentos de Pedro de Valdivia y de otros personajes ligados a la conquista o que representan a figuras relacionadas con la historia militar del país, hayan sido intervenidos o derribados.

afiche de
LA GRASA DE LAS CAPITALES, exposición colectiva de

Caterina Ciocca, Daniel Estrada, Julián Farías, Antonia Gómez, Fernando Marcos, Pedro Rajevic y Catalina Rozas.  


Curador: Antonio Urrutia Luxoro

(Agosto,Septiembre,Octubre 2020, Virtual )
 

A ustedes, ¿Qué les parece la posición del Estado en cuanto a su consideración para con las personas del arte y la cultura, qué mención les merece esta situación?

Luis Alarcón: Es inevitable hacer un comentario que conecte estos dos momentos, el momento del estallido, de la explosión social, del espacio público, de las marchas y el de su reverso, la pandemia, con el confinamiento y la virtualización de la vida. Son dos momentos que nos tocó vivir de manera radical, pasando brutalmente de uno a otro. Yo creo que si hay algo que une ambos momentos es el hecho de que nos vimos obligados a pensar; tuvimos el tiempo que no tenemos siempre, porque la velocidad que impone el modelo no nos deja pensar, no nos deja juntarnos a pensar. Estallido y pandemia, de alguna manera, generaron esta situación donde se nos dio la posibilidad de pensar colectivamente. Como le pasó a muchxs, en nuestro espacio de arte ya no hicimos más exposiciones u otras actividades que hacemos normalmente; en cambio nos vimos obligados a pensar y dialogar. El tema de los cabildos que se hicieron a lo largo de todo el país, cabildos vecinales, sectoriales, incluso al interior del espacio doméstico, también los desarrollamos en la galería. Fue muy estimulante reunirse a conversar; desde ya a repensar críticamente el arte y la cultura, cómo hacemos arte, cómo funciona la cultura, poniendo en tela de juicio nuestras propias prácticas, generando una crítica a la lógica imperante, desde la pregunta ¿cómo desneoliberalizamos el arte y la cultura? Así mismo, la pandemia y las experiencias del confinamiento, de las distancias físicas, de la virtualización de la vida, también han sido momentos en que hemos analizado estos temas, como también compartido conocimientos. La  pandemia así como nos virtualizó, también generó un segundo fenómeno de desactivación, ahora tal vez más brutal, porque afectó económicamente todo el sistema, generando la crisis específica que estamos viviendo hoy. Esto lo conecto con la pregunta que nos estás haciendo, que tiene que ver con el papel del Estado en relación a cómo ayudar a superar esta situación de crisis económica que afecta a los trabajadores del arte y la cultura.

Claro, también podemos hacer un análisis hacia el pasado, de lo que ha ocurrido en gobiernos anteriores, pero ya sabemos en lo que caeríamos, que es un continuo de desamparo y precariedad, pero estamos en la actualidad y los datos que nos entrega el momento actual son igualmente provechosos para poder comentar más en profundidad la relación entre el Estado y el campo cultural en general.  Por lo mismo, ¿Qué opinan de los lamentables dichos de la ministra Consuelo Valdés?

Ana María Saavedra: Yo creo que hay que conectar esa declaración de la ministra en los últimos días con lo que han sido las supuestas “líneas de emergencia” desarrolladas desde el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, para ir en ayuda del medio del arte y la cultura en tiempos pandémicos, políticas erradas que no entienden la magnitud de la crisis y, lo peor de todo, demuestran paradójicamente una falta de compromiso con la cultura, restándole importancia a su papel en la sociedad. Un ejemplo de ello fue el concurso de adquisición de obras, que insiste en la competitividad una vez más, apoyando a quienes están mejor capacitados para usar las herramientas que impone la administración pero no mejora las condiciones de trabajo de los artistas. Tampoco responden a una política de trabajo a nivel Estado con esas obras. Injusta situación, dado que se realizaron reuniones de trabajo y se tomaron acuerdos con los gremios del arte, como ACA y APECH, acuerdos que después no se respetaron desechando estrategias que apuntaban a adquirir contenidos y contratar artistas para actividades de corte pedagógico, lo que habría respondido a un cambio en la lógica que impera. En síntesis, se compró una gran cantidad de obras, pero no hay políticas sólidas de circulación para estas obras, las instituciones no tienen buenos espacios ni especialistas para su correcta conservación, etc. También se generó una línea de apoyo a espacios culturales, pero esos apoyos se entregaron sin hacer una distinción entre iniciativas comerciales o no comerciales, donde no estaba clara la situación de “emergencia”, etc. Por todo ello, al final no sorprenden los dichos de la ministra. Por otro lado, durante todo el tiempo de pandemia el arte y la cultura han sostenido una permanente actividad que ha aportado a resistir de mejor manera las condiciones de confinamiento. La pandemia activó un modo on line de trabajo inédito que ha hecho posible que muchas personas hayan podido acceder a encuentros, foros, diálogos, charlas, etc., y también a producciones artísticas, música, cine, audiovisual, lectura, talleres y múltiples debates, mucho más allá de lo habitual. Esta condición, claramente, ha permitido entender y ratificar el gravitante papel del arte y la cultura.

Luis Alarcón: Es interesante volver al estallido, en el sentido de que esa explosión hacia afuera que significó que el espacio público fuera nuevamente el lugar de la discusión, de la aparición del arte, etc., puso en tela de juicio el modelo neoliberal y su traducción en términos artísticos y culturales. Nos dio la posibilidad de pensar cómo funciona el modelo, estoy hablando desde las artes visuales que están signadas, diríamos, en el último tiempo por la empresa privada. No es menor el papel de los coleccionistas privados que han aparecido en este último tiempo, las corporaciones, las fundaciones, etc. Señalo el caso extremo del nuevo coleccionista Claudio Engel, quien en un par de años amasó una colección de arte gigantesca y que está ad portas de construir el museo privado de arte contemporáneo más grande de Chile, instalado en el parque Bicentenario de Vitacura, en uno de los terrenos más caros del país. Está el papel de la Fundación Antenna, una suerte de interface con los grupos económicos, que está detrás de la operación con Falabella, este proyecto de vender fotografías en el retail con el afán absurdo de “democratizar el arte y la cultura”. El estallido nos permitió repensar el funcionamiento del campo del arte y la cultura, por lo mismo, a raíz de este diagnóstico crítico la pregunta que se nos hizo patente es ¿cómo nos desneoliberalizamos, cómo desneoliberalizamos el arte?  

Por otro lado, la pandemia y los desencuentros con el Ministerio de las Culturas permitieron entender el actual funcionamiento del Estado, y concluir que la ministra Valdés y sus dos subsecretarios no han estado a la altura de los acontecimientos. En este momento, el Ministerio está siendo dirigido de una manera absolutamente mediocre; entre otras cosas todavía no llegan a puerto con el gran desafío que tenían como equipo, que era darle estructura al nuevo Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Diríamos que la pandemia develó las deficiencias brutales de conducción que tiene actualmente el Estado en relación al manejo de lo cultural.

Ana María Saavedra: Por lo mismo, ahora se viene un tremendo trabajo para poder instalar el tema del arte y la cultura en una nueva Constitución, de manera que se constituyan en un derecho básico para la formación integral de las personas; una tarea nada fácil.

Afiche de
ENDLESS PILEDRIVER / INSTITUCIONES VIOLENTAS

(Exposición y lanzamiento de revista)

PABLO SELÍN ( Enero, 2020)

Algunas palabras de cierre, en relación al tema surgido que es la nueva Constitución que está en el horizonte próximo.

Luis Alarcón: Celebramos el acontecimiento histórico y político que acaba de ocurrir con este plebiscito que, más allá de la discusión política, es un verdadero triunfo de la revuelta social, de esta rebelión popular que no fue gratis. Muchas personas perdieron la vida, muchísimos más perdieron la visión, sufrieron torturas, hay presos políticos, sin embargo el triunfo del Apruebo abre la posibilidad extraordinaria de generar una nueva Constitución Política para Chile. Pero, para ello hay que realizar acciones concretas, tomar la iniciativa, tal como ustedes lo han hecho como medio de comunicación alternativo, un ejemplo para la comunidad nacional. Tenemos la posibilidad única de hacer una Constitución democrática y paritaria, donde podemos cambiar la forma en que se hace o se entiende el arte, la cultura y la educación en el país, reformateando estratégicamente para ello, el papel del Estado.

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