El Estado Del Arte

Alberto Cecereu: Crónicas y textos de resistencia.

En esta oportunidad conversamos con el destacado poeta y escritor Alberto Cecereu quien acaba de publicar su último libro "RESISTENCIAS. Crónicas y textos en un mundo en crisis" (Editorial Cáhuil, 2020), en el que trata temas ligados a lo político y comunicacional y el magma en que se encuentra el mundo. en sus paabas: "Resistencias es un libro que nace por la necesidad de recopilar una expresión crítica del mundo, del poder y de las representaciones culturales actuales"

Primero que cualquier cosa quisiéramos pedirte una descripción de este nuevo libro, sus partes, su estructura, por favor.

Resistencias es un libro que nace por la necesidad de recopilar una expresión crítica del mundo, del poder y de las representaciones culturales actuales, que fui escribiendo durante diez años en distintos medios independientes. Este libro, dividido en tres partes, como expresiones de distintas resistencias en torno a la coyuntura, a las expectativas y las incoherencias del mundo. Polarizaciones, la primera sección, son artículos que analizan y enjuician desde un punto de vista político las condiciones materiales en el cual se encuentra la sociedad de hoy, sosteniendo sucesivamente la tesis de la crisis de legitimidad y del lenguaje. Habitar lugares, la segunda sección, son crónicas y textos, en torno a la raigambre de la tierra y el extrañamiento del viaje, como experiencias en torno a buscar sentido en un mundo que parece ajeno. Bello placer, la última parte, analiza diversas manifestaciones culturales –cine, arte y televisión– desde un ojo disidente a la hegemonía estética.  

gen portada del libro RESISTENCIAS, de Alberto Cecereu.

¿Cómo surgió en ti la idea de escribir hasta llegar a publicar este libro?


El mundo vive hace más de tres décadas, una crisis de legitimidad del poder, que se manifiesta en la erosión del Estado Nación y la respuesta reaccionara de la elite en donde esté habitando territorios. La crisis que permitió que Hugo Chávez subiera al poder en 1999, la autocracia de Vladimir Putin, la caída de las Torres Gemelas, la crisis de Argentina del 2001, las crisis sociales y económicas de los países de Europa, el Euromaidán de Ucrania, la corrupción en Brasil, la sillita musical del poder de Bachelet-Piñera, y un largo y tedioso etcétera, demuestra esa crisis. Es evidente. 
Por tanto, fui registrando esa crisis y ese mundo que cambiaba durante diez años y este libro los reúne para reafirmar la hipótesis. El octubre chileno es una más de ese registro del patetismo de las elites. Asustados firmaron el acuerdo de noviembre que permitió que votemos el próximo domingo. Pero soy escéptico. Mientras no abran el juego y no nivelen la cancha entre los ciudadanos de a pie, los independientes, veremos nuevamente la cooptación de los procesos históricos por los partidos políticos, sus granjerías, y su endogámica relación con los poderes económicos. Si sucediera aquello, el pacto será como un yogurth: vencerá pronto y la crisis que devendrá, será agria y horrible. 


La escritura de este libro tiene el signo de ser un texto de resistencia ¿Qué autores en Chile o el extranjero te han servido a la hora de escribir este libro, como antecedentes?

Es resistencia, en cuanto y en tanto, sospecha del poder, incluso de los cócteles que se financian con los Fondos de Cultura. Es resistencia, porque no es aceptable para la élite, que les diga que tienen una tendencia natural a la cleptomanía. Es resistencia, porque tampoco es un barco a la deriva. Se propone. Hay ánimo de construcción, contracultural, quizás, pero construcción al final del día. Esa resistencia que Michel Foucault, De Beavouir, Butler, Teum van Dijk, Susan Sontag, María Moreno pueden iluminar e inspirar desde la vereda del afuera. Y del acá Chile, siempre Pedro Lemebel, Juan Pablo Sutherland, Grínor Rojo, Nelly Richard, son una maravilla. 

¿Cuál es tu visión o qué comentario te merece el rol de los medios de comunicación en general desde el 18 de octubre a la fecha?

Los medios de comunicación, los de circulación nacional, los de notoriedad, bla bla bla, son dispositivos del poder económico. Ni siquiera político. Responden a las llamadas de los miembros de las Juntas Directivas de las empresas más importantes a nivel nacional y global, y por tanto, leen y comunican la realidad bajo un prisma que permita legitimar sus acciones e intereses. Por tanto, es urgente permitir que los medios de comunicación independientes, locales, regionales se fortalezcan. Y eso se hace a través de una Ley de Libertad de Prensa, que permita resguardar la crítica y la investigación. 
Por ejemplo, necesitamos de medios vigilantes durante todo el proceso constituyente, que permita auditar a la Convención y transparentar actos y acuerdos. 

¿Cuáles crees tu que son los principales factores para la construcción de la unidad del país, en este nuevo escenario?


Nunca habrá unidad del país, hasta que reconozcamos que estamos en un territorio plurinacional, pluricultural y que devolvamos el poder público a las regiones, a las comunas y los ciudadanos. Ergo, la nueva Constitución tendrá que no sólo consagrar la dignidad como un derecho que garanticen los poderes públicos, sino además que permita que los ciudadanos participen de la democracia más allá del voto, más allá de la representación propiamente liberal. Eso significa que el poder estatal sea tan limitado como eficiente, y no es otra forma, que a través de la descentralización a favor de las comunidades territoriales. A partir de ahí, es que estaremos hablando de un mínimo en el pacto social para poder construir el país del 2050, e insertarse rápidamente a los cambios del mundo.

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