Industrias Creativas

Romero Mora-Caimanque Aguirre: Campo editorial.

En esta oportunidad conversamos con Romero Mora-Caimanque Aguirre, Escritor y Antropólogo de profesión, que vive en Temuco desde hace una década exacta. En la actualidad comparte la dirección de la editorial independiente "Tortuga Samurái", de la que nos cuenta detalles y nos muestra sus primeras publicaciones. En sus palabras: “Somos un país con muchas identidades (y distintos pueblos), y el campo editorial es fundamental para sostener y apoyar estas identidades”.

¿Cómo nace esta iniciativa editorial, además con tres publicaciones autoeditadas artesanalmente?

Antes que todo, agradecerte por poder difundir la editorial en este espacio. Yo creo que ésta nace de la inquietud de ver que hay hartos escritores jóvenes, que tienen obra, ya como manuscritos inéditos o como poemas dispersos con los que fácilmente pudieran conformar un libro, pero que se encuentran con que en Temuco y en la Araucanía, hay poquísimos espacios concretos para publicar; me refiero a espacios que faciliten el proceso, que busquen autores y que financien libros (siendo joven, asumir el costo, puede ser una limitante absoluta). Creo que son jóvenes que no necesariamente están vinculados al circuito local de la literatura, sino que más bien escriben, casi secretamente; partieron solos, por pasión a esto, y tienen la chispa o talento suficiente para ser publicados. Uno los lee, especialmente en redes sociales, o porque puede llegar a su textos de manera privada, y se va confirmando que hay harto talento. Por otra parte, creo que tener la posibilidad de publicar física o digitalmente es un paso fundamental para comprenderse mejor como escritor; creo que cuando un escritor publica su primer libro, puede recibir la crítica necesaria para mejorar y continuar, y en ese sentido la editorial busca ser un primer espacio. Aunque también es un espacio para autores que ya han publicado, y quieren continuar sacando libros en y para la región.

¿Cómo podrías catalogar la situación de las y los artistas, gente de cultura y las industrias creativas en el marco de estallido social y posterior pandemia, en la que nos encontramos mas menos a la deriva?

Creo que la gente de la cultura siempre la tiene muy difícil. Hay que moverse harto para obtener financiamiento o recursos para hacer vida desde la cultura o el arte; y a veces, aunque te muevas mucho, las cosas no se dan; hay que ser algo porfiado para meterse y seguir en la cultura y el arte. Pero en nuestro caso se partió hace muy poco, con unos pocos recursos propios, pensando en hacer algo semi-artesanal, y en ese sentido, la situación nos pone muchas limitantes para producir, no es fácil ahora acceder a los materiales necesarios, y para socializar estamos totalmente limitados a las redes sociales u otras herramientas digitales que nos permitan difundir las publicaciones y la editorial. En todo caso, hace unos días presentamos a través de Zoom, nuestro primer libro “Rutas Interiores” de Manuel Oliva, y la convocatoria nos dejó muy contentos. Yo creo que para la gente que venía trabajando, sí ha sido un golpe mucho más duro.

Sabemos que conoces a cabalidad la escena joven de la poesía local fundamentalmente de Temuco ¿Podrías contarnos las características más interesantes de esta escena -podríamos decir “sub30”?

            No sé si la conozco a cabalidad, creo que hay muchos más autores en Temuco y en la región, de los que nadie tiene idea, y tienen el talento suficiente para aportar al arte; ojalá no se rindan, y sigan con sus proyectos, hasta que uno finalmente se puede cruzar con ellos. Desde hace un par de años, estoy en proceso de intentar sacar una antología de poesía joven de la región; pero ha sido muy difícil encontrar los fondos para publicarla. En ese proceso conocí más obras que desconocía.

            De los que conozco, yo diría que todos están sacando voces muy personales. No hay como imitación de los unos a los otros, ni tampoco a las voces de la poesía universal. Creo que eso es muy bueno, porque anima a mirar el propio entorno, y hacerlo poesía. Eso nutre el paisaje, y motiva a que uno también aparezca con una voz propia y personal. También hay voces que hacen una poesía a la manera de Diego Maquieira en La Tirana o Los Sea Harrier, o de Vicente Huidobro en Altazor, o sea no necesariamente toman el paisaje o la historicidad local para partir, sino que más bien cruzan distintas fuentes (y entonces toman o no lo local); creo que eso también dará buenos frutos con el tiempo. Hay también un cruce importante con la tradición literaria mapuche, que yo creo todos vamos leyendo, y aprendiendo de lo que han hecho y hacen los poetas mapuche, y el arte mapuche general. En este sentido todos los escritores que conozco, son personas que consumen mucho arte: anime, música, cine, comics, además de literatura. Y eso es bueno, porque todos beben de todas estas fuentes, y directa o indirectamente esto se llevará a sus escritos, lo que seguro enriquecerá sus literaturas, y las sensibilidades detrás de ellas. Creo que se podrían decir varias cosas más, pero yo valoraría especialmente que, pese a que no hay muchos espacios para publicar en la región, siguen escribiendo y trabajando sus textos, eso puede ser lo más valioso de todo.

¿Cómo describirías la situación de las editoriales locales y nacionales, en el marco de pandemia en que nos encontramos?

            La verdad es que desconozco el detalle de la situación. Pero veo que a diario se siguen publicando muchos libros a nivel nacional. A nivel local, creo que son muy pocas editoriales y por lo que entiendo estas siguen trabajando silenciosamente. Las editoriales chicas o quienes se autopublican, deben reinventarse y buscar maneras de salir al aire; por ejemplo, la revista Kuma, que se publica en digital, también es editorial, y publica en digital a sus autores, y eso ya es un camino, totalmente válido hoy en día. Nosotros presentamos de manera online, también el poeta Patricio Gutiérrez, hizo su propia editorial y presentó haces unos días de manera online su libro-objeto: otros como Pablo Rojas -que presentó dos libros hace poco- han encontrado espacio en iniciativas locales (en Marcas Sucesivas, que presentaban Paula Alderete y Pablo Ayenao) y en sus redes sociales, para difundirse; también está el caso de la poeta Paula Cuevas, que publicó un libro por Bogavantes (una editorial que ha publicado hartos autores de la región), no pudo presentar presencialmente su libro, pero su propia autogestión y algunos espacios como Literaturas en Wallmapu, han permitido que se sepa de esto. Uno tiene que estar muy atento con lo que se hace localmente, y seguir las páginas y proyectos que emergen, para enterarse y apoyar en lo que se pueda; desde estos espacios podemos mantenernos al día con lo local. En este sentido, yo creo que también son muy valiosos los espacios que hay: Revista Elipsis, tu programa Fértil Provincia, Literaturas en Wallmapu. Revista Kuma (que además de su revista, es editorial), Tesoros del Ñielol donde hace poco estuvo el poeta Jairo Tropa, también presentando su proyecto editorial “Pululo Editorial”, y otras más que se me deben estar pasando ahora mismo. En sentido, quizá ahora -pese al COVID- nos encontramos con un panorama más rico en espacios literarios; ojalá todos puedan seguir adelante, a largo plazo y creciendo y seguir aportando a lo local. Y que aparezcan más espacios también.

Nos encontramos frente a un hito histórico para Chile que, si todo marcha bien, entraría en proceso de elección de los constituyentes que redactarán la nueva constitución para el país ¿Cómo puede el campo editorial contribuir con ideas y propuestas a la redacción de esta nueva constitución?

            Espero lleguen a ese proceso, personas vinculadas o que conozcan el campo editorial, y tomen en cuenta la realidad del arte de regiones, que es muy difícil. Hacen falta recursos y espacios que tengan la capacidad de entender la realidad local, y que hagan trabajos a larguísimo plazo, proyectos que no se abandonen. Por cierto, no solo necesitamos tener la posibilidad de publicar, sino también poder acceder a libros baratos, hoy en día los libros son en su mayoría espantosamente costosos. Ojalá un día poder acceder a la tradición chilena en ediciones populares; o ir a una biblioteca y que estén disponibles todos esos esos libros que se han publicado en Chile; también poder acceder a los clásicos universales y la literatura contemporánea, en ediciones más económicas. No sólo reducir o eliminar el IVA a los libros, sino también fortalecer los otros aspectos del proceso editorial: costo de los materiales, costo y alcance de la distribución, etc. Que no se olvide el aspecto digital, que cada día tiene más fuerza, ahí igual hay que poner recursos; por ejemplo, los lectores electrónicos (el más famoso: Kindle) son un medio para acceder a libros mucho más económicos, y por qué no el día de mañana que cada niño cuente con uno de ellos, y así tenga acceso a los libros durante toda su educación, asegurando el acceso no sólo a los libros obligatorios, sino también a otros libros que les puedan interesar. Quizá lo otro es que no se olvide lo muchísimo que han aportado los artistas a los pueblos. Que eso se rescate, y que uno pueda andar en las ciudades y pueblos, y vea que el arte es algo más íntimo y cercano a la población. Que valoremos la riqueza de las identidades de este país, en que el arte siempre ha estado acompañando con lo que puede hacer, que es sentir lo que más pueda, y crear algo con ese sentir. Somos un país con muchas identidades (y distintos pueblos), y el campo editorial es fundamental para sostener y apoyar estas identidades, y fortalecerlas con su conocimiento del arte.

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