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Guido Brevis, realizador audiovisual: “historia para contar, sino que hay que contarla mientras transcurre”

En esta oportunidad conversamos con Guido Brevis, realizador audiovisual perteneciente a Temuco, en la Región de La Araucanía, La Wallmapu, quien nos habló sobre la presentación de su documenta “El Rostro de mi Padre. Fey nge tañi chaw”, que será exhibido en la cineteca del El Museo de la Memoria y los DDHH de manera presencial el día de hoy martes 29 de marzo a las 19:00 horas.

Primero que cualquier cosa, quisiéramos saber ¿de qué trata el film El rostro de mi padre?

“El Rostro de mi Padre. Fey nge tañi chaw”, es un documental que trata sobre violaciones a derechos humanos en 1973, en la zona lafkenche de Puerto Saavedra. Casos donde los afectados son familias mapuche. El documental muestra la experiencia de la Sra. Rosa Porma Millavil, quien fue detenida junto a su padre a principios de Octubre del 73. Ella fue liberada, pero su padre fue ejecutado. Este tipo de hechos, duros y traumáticos, en muchos casos acompañan a los/as sobrevivientes por mucho tiempo, quizá para muchas personas, durante toda la vida. Este documental va mostrando cómo la protagonista hace memoria y configura sus recuerdos, con un componente relevante, para la mirada que quisimos privilegiar, referido a algunas nociones sobre la muerte y la despedida de nuestros muertos en la cultura mapuche.

¿Cómo esta historia refleja la realidad que vivimos en La Araucanía, La Wallmapu?

Creo que puedo referirme brevemente a dos elementos en que esta historia pudiera reflejar la realidad que vivimos en el Wallmapu. Por una parte, se me viene a la cabeza una referencia que hizo el escritor Raúl Zurita en uno de mis primeros documentales “Aniceto, razón de Estado”, donde señala … “creo que fue Elicura Chihuailaf que me dijo: nosotros los mapuche siempre hemos vivido en dictadura”… Esto lo dijo en el marco de cómo han sido siempre las relaciones asimétricas entre el Estado de Chile y el Pueblo Mapuche. Entonces, si uno proyecta el tipo de relación que aún prevalece, es lo asimétrico, es la subordinación política, económica y cultural. Claro podemos reconocer avances en la situación del Pueblo Mapuche, sin embargo esos avances son por la persistencia de un movimiento y una protesta social que se ha hecho sentir. En síntesis, aquellos hechos que toca el documental referidos a 1973, también van en la misma línea de cómo el Estado criminaliza, violenta o judicializa su relación con sectores del Pueblo Mapuche. Y por otra parte, que es un interés explícito de esta película, es recoger y presentar estos casos, que si bien porque son de un territorio diferente a la capital, o bien porque se naturaliza la violencia, no son conocidos. Estos hechos recientes de la historia social de este territorio es necesario representarlos y ponerlos en la memoria pública, porque también es parte de lo que está bajo la realidad de lo que somos como territorio.

Cuéntanos, por favor, ¿cómo llegaste a concebir y producir esta obra?

Esta obra se concibe a partir de mi anterior trabajo “Akutun mapu mew. Volver a la Tierra”, en donde una de las personas que participó como protagonista fue la Sra. Rosa Porma. Ahí ella relata secuencialmente el caso de su padre. Sin embargo, nos dimos cuenta que el arraigo cultural mapuche de la Sra. Rosa era fundamental, por lo tanto sentí que había quedado algo pendiente de este primer trabajo con ella, que era su vivencia más desde lo espiritual ligado a lo cultural mapuche. Creo que el “Rostro de mi padre” se hace cargo de sa representación.

¿qué significa para ti y tu carrera llegar a este escenario de difusión de esta obra?

El Museo de la Memoria y los DDHH, es un referente concreto, y a partir de un trabajo sistemático de difusión se ha consagrado como un espacio participativo para lo que uno como documentalista pretende, que en mi caso es el registro, la memoria y la interpreacón de las realidades.

Bueno, hoy en el Museo de la Memoria se exhibe presencialmente esta obra. Es muy importante no sólo la presencialidad, sino también la calidad de la sala de cine que disponen, la imagen, el sonido es fundamental para sumergirse en una película, para generar la voluntad de integrarse por un tiempo dado por la obra, a una interpretación de la realidad que como autor uno quiere compartir. Doblemente importante es la posibilidad que la gente comente o después de la película hacer referencia a ella. Quienes van, van por voluntad propia y eso genera una disposición, a procesar contenidos, mensajes, interpretaciones, etc.

Un factor no menor, es como el Museo de la Memoria se ofrece como un espacio democrático y descentralizado, es decir, una obra producida fuera de la capital o del centro, es acogida, difundida y bien tratada, para ponerla en condiciones técnicas óptimas, no solo presecialmnte, sino también en otras plataformas de las cuales el Museo dispone.

En síntesis, este documental llega a un espacio de difusión donde por su temática y contenidos, también llegarán las personas a las cuales estos temas les interesan, por lo tanto existe una potencialidad en como las temáticas tratadas en el documental pueden aportar a la reflexión sobre este tipo de realidades.

Tu eres un realizador perteneciente a la Región de La Araucanía, de La Walmapu.

¿Qué significa ser realizador audiovisual en la Región de La Araucanía?

Para mi, ser realizador de La Araucanía, del Wallmapu es inevitablemente poner atención a la realidad de la cual soy parte. Como persona dedicada a interpertar desde el audivisual, no he podido “hacerle el quite” a lo que veo, leo y vivo. Esta tan potente y diferenciada esta realidad territorial (comparándola sólo con el resto del país), marcada por la historia, por las relaciones de dominancia, por las formas colonialistas y neocolonialistas en que todos/as caemos, por el racismo y la discriminación. Relaciones que no sólo son de subordinación de clase, sino que también tienen ese componente que muchas veces se relativiza, cual es lo cultural.

Desde fines del siglo 19 a la actualidad hay un tiempo corto, mirado desde la historia. Y cómo tu sabes a fines del siglo 19 se comienza a “consolidar” la usupación y el despojo teritorial – cultural en este territorio, la nación chilena se impone con una violencia total, como son las incursiones bélicas, el engaño, el robo de las riquezas de los mapuche establecidos, principalmente cientos de miles de cabezas de ganado. Entonces, todavía las generaciones de abuelos tienes el registro vivo, que sus padres o abuelos vivieron al ser directamentes violentados o simplemente asesinados.

En parte este “peso” de la realidad me marca como realizador en este territorio, claro quizá actualmente desde la mirada de derechos humanos, pero por sobre eso, porque la historia que te señalaba aún no es historia, es presente y es otra fase de lo mismo que comienza a consolidarse a fines del siglo 19. Por lo tanto siento que no hay historia para contar, sino que hay que contarla mientras transcurre.

Hace poco supimos que se ha lanzado la Convocatoria al premio nacional de derechos humanos 2022 por parte del INDH.

¿Quién piensas debiera merecércelo en esta oportunidad?

Si, mira el Instituto Nacional de Derechos Humanos, INDH, está convocando a presentar candidaturas para el Premio Nacional de este año, que entiendo se da cada 2 años. Creo que hay mucha gente destacada que se lo merece, pero no voy a mencionar a nadie en especial, ya que es un proceso de levantamiento de candidatas/as por parte de agrupaciones o colectivos de personas, por lo tanto también tiene un nivel importante de participación y de representación de los criterios para este reconocimiento. Sólo decir, que sería una buena señal que aquella gente anónima, quizá fuera de los círculos mas tradicionales de la defensa de los Derechos Humanos (reconociendo todo el valor y aporte que estos cículos han hecho), pudiera ser visibilizada y reconocida. Cómo tu sabes hoy se abre un abanico de temáticas, causas y deberes frente a la defensa de los Derechos Humanos desde la mujeres, temas de género, diversidad sexual, migrantes, las tristemente célebres “zonas de sacrificio”, pueblos originarios, etc, etc. Ahí hay mujeres y hombres que en silencio, en territorios diferentes al centro del país, han estado trabajando por años. A muchos quizá el premio no les interese, sin embargo un reconocimiento que ya se ha consolidado en el tiempo, siempre permitirá aportar a la visibilización de los temas y sectores en donde se promueve la defensa de los Derechos Humanos.

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