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Temuco – Entrevista de wiñol tripantu. Luis Nitrihual: Escritura e identidad.

En esta oportunidad conversamos con Luis Nitrihual Valdebenito, escritor y académico de la ciudad de Temuco, con el que hablamos en esta serie de entrevistas de wiñol tripantu sobre sus inicios en el mundo académico, en su trabajo en la literatura, sobre su ópera prima “La máquina de Kafka”, la literatura mapuche actual y la identidad chilena, la que se presenta como un mestizaje con el pueblo mapuche desde sus inicios.

Nuestra  primera pregunta apunta a tu formación, a tus inicios en el mundo tanto académico, como del arte y la cultura, por tanto quisiéramos saber ¿Cuál fue la primera señal, cuáles fueron los primeros estímulos que recibiste para dedicarte al mundo de la academia, darte cuenta que te interesaban los temas sociales de interés público y también del mundo literario? por tanto podemos tener dos respuestas: una por el lado académico y por otro lado de lo literario.

Esta pregunta la dividiría en dos partes: la primera parte académica: los inicios académicos, para mi, son como la vida; un azar, un misterio. Yo estudié periodismo, pero antes, inicialmente,  pedagogía un año en la Universidad Católica de Temuco y luego pasé a periodismo en la Universidad de la Frontera. Ahí me di cuenta que me gustaba fundamentalmente escribir y tal vez eso conecta con la segunda parte de tu pregunta. Como a mí me gustaba escribir, entonces mi tránsito fue natural hacia el periodismo, una carrera  en la cual hay diversos intereses: a algunos les gusta el cine, a otros el periodismo directamente, y a mí me gustaba escribir. Yo me considero, en ese sentido, en primer lugar, una persona a la cual le gusta la escritura. Yo nunca tuve una búsqueda, la búsqueda de ser académico o qué sé yo… eso fue apareciendo en el camino, producto de las posibilidades que se me fueron abriendo, siempre con una cuota de suerte.

Yo provengo de un estrato social obrero; mi padre es un obrero, mi madre es dueña de casa y, por tanto, no tenía relaciones de parentesco o amistad con nadie, por tanto estaba muy lejos de esa posibilidad, lo único que sabía es que quería aprender estudiar, entonces. En primer lugar se me dio la oportunidad de estudiar un magister y luego un doctorado. Pienso, en la distancia, que seguí en continuidad con mis temas y trabajos de investigación pues estaba meetido en temas de literatura y comunicación.

De pronto se fueron abriendo posibilidades por que comencé  a hacer algunas cosas, lo típico de muchos profes; algunas ayudantías, algunas clases, cosas así. Un día alguien me invitó, una estudiante que había tenido en el magister de comunicación de la UFRO,  creo,  a hacer clases a la Universidad Santo Tomás. Luego en la Universidad Mayor, donde me invitó una persona que había escuchado una clase mía y, en el mismo periodo, volví a la UFRO. Comencé haciendo horas, poquitas horas, asignaturas fundamentalmente de carácter práctico: redacción y lengua española, cosas de ese orden.  Considero que sin buscarlo se fue abriendo el camino para ser académico. En toda mi vida no he tenido un plan elaborado de lo que persigo. He tenido suerte también. Bueno, evidentemente, a partir del trabajo y de lo que uno hace, así como de conocer gente que va valorando tu trabajo, lo que haces, el compromiso que uno tiene.  La vida académica se hizo sola. En el fondo no llegó como una búsqueda, al igual que los cargos académicos, a los que tampoco he aspirado como una búsqueda sino como una posibilidad que decido tomar. La vida esta hecha de posibilidades y momentos.

En lo literario, originalmente, como decía, a mí me gusta escribir, escribo en distinto formatos: literatura, textos científicos, ensayos, columnas de opinión, textos periodísticos muy variados. Por eso es que me considero, en primer lugar, un escritor. Saco, por tanto, la categoría de escritor como una categoría de élite,  sino como alguien al cual le gusta escribir y que manifiesta la expresión de lo que siente a través de la escritura. Ese es el origen de la literatura. Luego, debo señalar, eso lo suspendí durante un buen tiempo porque me dediqué, ya una vez en la academia, a los afanes de la misma. Eso te consume mucho tiempo: las clases mismas, producir textos científicos que sean publicados, ganarte proyectos, hay toda una maquinaria ahí. Sin embargo, nunca perdí de vista que en primer lugar yo era un escritor. De este modo,  cuando ya consolidé mi carrera como profe universitario, retomé  la escritura literaria. Eso es lo que he estado haciendo en los ultimos dos años, evidentemente matizándolo con otro tipo de producciones textuales. Ese es el origen.

Bueno yo he tenido la oportunidad de leer tu texto, tu primera novela, “La máquina de Kafka” y preguntarte ¿Cómo se gestó en ti la idea de producir y escribir un texto de este tipo? quisiéramos saber los entretelones que generaron este texto.

Bueno con respecto a esa novela, no es una novela de la cual me sienta particularmente satisfecho, no obstante ello considero que hay una búsqueda. Bueno el motivo mismo de la novela es una búsqueda como mucho otros libros, la literatura latinoamericana está plagada por el motivo de la búsqueda. Uno piensa en Bolaño en este aspecto, por su gran fama, pero en realidad la literatura latinoamericana está plagada de textos que trabajan sobre la búsqueda de algún documento perdido, una novela pérdida, lagunas fotos, o algo que está extraviado y es necesario encontrar. Esa búsqueda motiva finalmente la estructura de la novela y el tránsito que esta tiene.

Mi novela fue escrita en varios momentos de la vida. Fue escrita durante un largo tiempo y en momentos y circunstancias distintas, pero creo que lo que se lee ahí es el viejo isotopo del camino; la búsqueda entendida como la estructura de un camino; de un camino incierto como es la vida. En esta búsqueda tú no tienes certezas nunca. Creo que esa búsqueda está reflejada en la novela con aciertos y con desaciertos, creo que los desaciertos de la novela tienen que ver con que fue escrita en momentos y contextos distintos. La novela la empecé en Temuco, pero la termine casi toda en Madrid donde estuve estudiando.  Esos tránsitos también generaron ripios. No obstante ello considero que todos los textos son parciales. No hay algo que haya escrito con el cual me sienta cien por ciento satisfecho o con un alto porcentaje de satisfacción. Para nada. Pienso que todos son parte del camino de ir escribiendo. Ahora bien, producir textos siempre te genera felicidad, pero esa felicidad se acaba rápido porque luego se relee y empiezas a encontrar ripios, problemas formales, etcétera. Si uno sintiera que un texto es el mejor trabajo que escribió, probablemente pararía de escribir.  Eso no es así, no funciona de este modo en artistas de cualquier orden. Cualquier tipo de arte tiene que ver con ese motor que te obliga también a escribir, a manifestar lo que sientes, que sólo es expresable de ese modo. ¿También es una cárcel, no crees?

De cualquier manera, ha sido una novela que ha tenido difusión, alguna critica que hemos visto en los medios de comunicación y eso me imagino que para ti significa que ha tenido recepción y en ese sentido ¿Como ha sido la recepción por parte del público en general de esta novela?

El editor me dijo que ha vendido bastantes novelas, se han hecho críticas en medios de comunicación, aparecieron dos críticas en revistas especializadas de literatura. No sé, eso produce una extraña sensación. Más allá de eso pienso que mi función es escribir y en eso me concentro y afano. Cuando terminas un texto, sea pequeño como un cuento, sea largo como una novela, o una columna incluso, uno siente satisfacción cuando el texto aparece publicado o lo ves circular. Ves que se lo pasan y lo comparten en redes sociales. Sin embargo, luego uno vuelve al trabajo cotidiano que es sentarte a escribir frente a un computador e intentar narrar. Esto siempre es un trabajo. De hecho considero que la dificultad más grande de la escritura es hacerlo bien. Coincido con Gabo en que es un oficio. La escritura es un trabajo cotidiano, no es algo con lo cual se nace, salvo en contadas excepciones. Más bien los escritores suelen ser bastantes trabajadores, gente que se dedica a su escritura y que pasa largas horas en ello y luego corrigiendo y escribiendo y así sucesivamente. La escritura es un trabajo arduo y por tanto siempre vuelvo a ese mínimo.  Así escribiera una novela que leyera muy poca gente, o una que tuviera mucho éxito y circulara, creo que como principio conservo esa idea del trabajador.  Ser escritor  no tiene que ver con vender millones de libros, ni muchas copias, ni mucho menos, sino sencillamente es una forma de expresión que uno carga consigo y con la cual también sufre.

¿Cómo observas el campo de la literatura mapuche en el contexto nacional?

El campo literario mapuche lo veo como un campo muy heterogéneo, diría yo dominado fundamentalmente por la producción poética hay bastante producción poética, algunos narradores y narradoras muy buenos como Pablo Ayenao. Pero esta dominado por la poesía de manera fundamental.  Grandes poetas, mujeres y hombres. Es una campo, como el campo literario chileno también muy pequeño, muy precario. En ese sentido, sin duda se destacan grandes escritores mapuche como Elicura, Jaime Huenun y otra gente. Pero salvo ellos, que son parte importante del sistema literario chileno, mestizado evidentemente y trasgredido por la literatura mapuche, el resto es un conjunto amplio, diverso y que comparte probablemente una realidad de trabajo bastante artesanal. Como todo en Chile, la producción artística está precarizada, salvo escritores como yo mismo que están asentados en una universidad. Por tanto me imagino que debe ser muy difícil para un escritor sobrevivir de su propia escritura, eso siempre ha sido así, pero creo que en el campo literario mapuche debe ser aún más complejo. Hay grandes poetas jóvenes, hombres y mujeres, que dan mucho que hablar y lo harán aún más.

Estamos en el advenimiento de un nuevo Winul Trepantru quisiéramos saber ¿Cuál es tu relación con esta fecha que a nuestro parecer es tremendamente importante para todo el pueblo mapuche y para todo aquello que de alguna u otra manera profesan sus prácticas y costumbres? ¿Tu, como mapuche, que nos podría comentar al respecto?

El Wetripatu lo veo y lo vivo como un cambio de ciclo, lo vivo como un nuevo comienzo y creo profundamente en ese nuevo comienzo, o sea también trato de practicarlo en mi vida, a lo largo de toda mi vida, es decir intento entender la vida por ciclos. Eso se distancia bastante de la idea de felicidad occidental y de progreso lineal.  Como si uno pudiera llegar a un estado de felicidad. ¡Qué horror sería eso!. Es un cuento de Hollywood. Yo lo vivo como un ciclo, vivo mi vida y celebro el año nuevo mapuche en ese mismo marco. También, por otro lado, lo veo como un punto de conexión con mi gente, con mis ancestros. Eso también es un elemento que para mí, un mapuche de ciudad, es particularmente relevante porque me permite arraigarme a la tierra, en mis orígenes. Es lo que yo siento profundamente. Mi identidad está basada en mis orígenes mapuche, en mis orígenes de clase social, son esos los elementos los cuales me construyen como persona. Esos puntos me permiten conectarme y comunicarme con otros y con otras en este ciclo permanente que es la vida.

En ese sentido ¿cuáles son las principales deudas del Estado de Chile con el pueblo mapuche, con este pueblo, sus costumbres y prácticas?

Creo que las deudas del Estado de Chile son multivariables. Las dividiría fundamentalmente en una deuda política, en una deuda cultural y en una deuda económica. Pero antes de la respuesta me gustaría situar el problema en una profundidad mayor y esa profundidad creo que tiene que ver con la formación de la identidad de lo que se denomina “lo chileno” que es muy difícil de definir también, pero que sin duda desde la élite ha sido modelada como una construcción identitaria fundamentalmente blanca y que mira a Europa como modelo. Yo he estado en Europa y no es mi modelo.  Creo que esa construcción identitaria que forja la élite política, empresarial e intelectual (porque es la élite intelectual la que produce, distribuye y reproduce la construcción de este tipo de identidad) genera mucha conflictividad pues no permite observarnos como somos, mucho menos reconocerse en las raíces. Los fundamentos de este continente son mestizos y originariamente indígena. Abya Yala está antes que América. Esta falta de reconocomiento de las raíces genera una dificultad de comprensión de nuestra posición como parte de este territorio. Pienso que,  en un sentido profundo, es una de las grandes conflictividades de Chile y por supuesto eso no solo tiene que ver con el pueblo mapuche sino con los distintos pueblos y naciones que habitan y habitaron este territorio.

En lo específico, que no deja de ser profundo, la deudas a nivel político, con el de este Estado como un Estado plurinacional, compuesto por distintos pueblos. No un Estado mono nacional, lo cual tiene muchas implicancias por supuesto en el despojo y en el desplazamiento de los pueblos indígenas a la marginalidad. En lo económico creo tiene que ver el empobrecimiento mediante el robo y la usurpación de territorios, esto terminó desplazando a las comunidades, al pueblo mapuche, a pequeñas reducciones de tierra. En el ámbito económico la industria forestal ha arrasado en todo el sur de Chile, tienen millones y millones de hectáreas y eso implica un empobrecimiento también de comunidades que ya fueron reducidas, como dije. La escasa presencia de agua, por ejemplo, producto de los monocultivos precariza a las comunidades. Vivimos en Macondo;  las forestales son las bananeras de nuestro tiempo. Llegan al territorio, lo arrasan y después se van, dejando la estela de pobreza. Creo que esas dos deudas en el aspecto económico, al menos esas dos variables, hay que considerar. El Estado de Chile está en profunda deuda con el pueblo mapuche, por que son los territorios del pueblo mapuche los que están dando sustento a ese tipo de economía extrativista.

En el plano cultural, que tiene que ver por supuesto con los otros dos planos, el reconocimiento, por poner sólo un ejemplo, del mapudungun en una condición igualitaria a otras lenguas como el inglés, el francés o al mismo español, es una obligación del Estado. Creo que hay, en ese aspecto una profunda deuda, con los distintos pueblos que habitaron este territorio y que habitan Latinoamérica.

En ese sentido ¿Nos podrás entregar alguna recomendación o más bien dicho alguna sugerencia para un encuentro entre el mundo mapuche y el mundo chileno?

Yo creo que más que recomendación o sugerencia tiene que ver con fortalecer nuestro sistema educativo. Se trata de construir una educación que reconozca mucho más la diferencia y que se abra, por supuesto al reconocimiento del otro o la otra que es diferente. Por supuesto esto no tiene sólo que ver con la diferencias étnicas, sino también con cualquier otro tipo de diferencia. Creo que ese es un elemento relevante a considerar. Es tratar de buscar un desarrollo mucho mas armónico. Este territorio tiene distintos colores, ahora tenemos amplia presencia de inmigrantes, gente que disfrutan de otras prácticas culturales que también se van mixturando y mestizado con lo existente en este territorio. Esto hay que considerarlo una riqueza, creo que ese es un elemento central como sugerencia de apertura.

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