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Autoentrevista directa: Los custodios de Blues

«Esa fue la primera vez que el maestro nos pidió que nos arregláramos y saliéramos a saludar a la gente al finalizar el show, a agradecerles por estar ahí, como una manera de decirles mirándolos a los ojos, esto también es de ustedes, un gesto que nos permitía estar dentro de la gente y sacarse el traje del artista lejano, sino que confundido con ellos, con los amantes del blues».

En calle Beauchef comienza esta historia. Durante el verano del año 1997 o 1998 dos chicas argentinas me piden que les recomiende un lugar donde dormir, en mi casa contaba con una cabaña disponible así que se las ofrecí. Como hicimos buena onda no les cobre por ello y en agradecimiento me regalaron tres cassettes de músicos argentinos, uno de Ariel Leira, otro de Claudio Puyo y un tercero de una banda de blues denominada “Durazno de Gala”.

Este último trabajo me encantó por su sonido, sus letras, blues sudamericano y su influencia en mí fue casi inmediata. Luego, descubrí que el guitarrista de esta banda se llamaba “Botafogo”, el blues se encargó de encontrar una evidencia. Después de mucho escuchar, recuerdo haber prestado ese cassette, pero aún no recuerdo a quien.

Algunos años después conocí a un estudiante de periodismo, que con el tiempo y por nuestro gusto común por la música nos hicimos amigos, él tenía un disco de Botafogo grabado en Japón en una de las varias giras que realizó a ese país. Tiempo después mi amigo viaja a Buenos Aires y consigue el disco de Durazno de Gala que yo había prestado pero ahora en versión CD.

Este material creo que fue vital para que “La Rata Bluesera” encontrará su sonido, de hecho interpretábamos algunos temas de Durazno de Gala, como “Vos ya sabes muy bien”, uno de mis favoritos de este disco, además en la grabación original participaron el mismísimo Pappo y el músico afroamericano de blues Taj Mahal.

El año 2001, Sir Eric Clapton se presentó en el Estadio Nacional  de Santiago, luego de fabulosas coincidencias y con la ayuda de algunos amigos pude reunir las condiciones para estar presente en este concierto, creo que fui uno de los primeros en entrar al estadio y gran sorpresa para mí, el open-show estaba a cargo del maestro Botafogo, acompañado por un grupo de músicos chilenos entre los que se encontraba Gonzalo Araya en la harmónica y Cristian Aldunate en el bajo.

Ese fue un regalo que confirmó mis intenciones, invitar al maestro a Valdivia, buceé por Internet y di con su pagina, le escribí a su manager contándole nuestro aprecio por su trabajo y la idea de poder conocerlo, a lo que Dafne, su manager y esposa en esa época, me respondió que en unos meses más se presentaba en Santiago y que no había problema para poder conversar con él.

Fui al concierto que realizó junto al armoniquista norteamericano Bruce Ewan en el Bar House of Rock and Blues en calle Irarrázabal en la ciudad de Santiago, me acerque a él al finalizar al show y le plantee la invitación, me respondió que sí y que lo hablaría directamente con Dafne.

Desde ahí comenzó la tarea para encontrar el lugar, el financiamiento, la preparación del concierto, por que La Rata Bluesera sería quien lo acompañaría: por supuesto un tremendo desafío. Gracias a la Federación de Estudiantes de la Universidad Austral de Chile de la época y su presidente Diego Sáez, se pudo acceder al Aula Magna de la UACh, conseguimos los pasajes aéreos y nos la jugamos a cubrir todos los costos con las entradas.

Con los muchachos de La Rata, trabajamos  muy duro y en forma muy planificada, Lele Olivos en batería, Pancho Ríos en el bajo y Felipe Flandez en guitarra, todos valdivianos que formaron parte de los integrantes fundacionales de esta idea.

Recuerdo que le pedimos que nos enviara una selección de los temas que podría interpretar para poder estudiarlos y estar bien preparados, a lo que él nos respondió:

Muchachos ¿ustedes tocan blues?

-Claro que sí, le dijimos.

-Bueno, entonces, tocaremos blues.

Así que tanto Pancho, como Felipe y Lele, se dieron la tarea de estudiar y analizar casí toda la discografía de Botafogo eligiendo los estilo de blues que privilegiaba el maestro y las formas canción que utilizaba, tipos de finales, de intros, etc.

El 5 de Junio del 2003 fue el día proyectado para el concierto, nos encontramos con un hombre amable, sencillo, cercano y flexible, en el camarín estábamos indecisos con que temas abrir el show del maestro, el nos escuchó discutir y nos dijo: «Muchachos, haremos el antishow. Yo inicio con el dobro», y bajó al escenario, con un teatro que estaba repleto, interpreto 3 ó 4 temas, nos dejó la mesa servida y luego entramos nosotros presentados por él.

Cuando ingresa el maestro al escenario nuevamente para tocar con “La Rata”, me senté en primera fila a disfrutar y claro, con la emoción desbordándome, fue un concierto maravilloso que la gente disfrutó mucho, y que sin duda fue la gran inyección que nos hizo pensar que podíamos seguir por este camino.

Luego vendría nuevamente el 2004 y realizaríamos conciertos en Valdivia y Puerto Montt, con un recordado concierto en el Colegio San Javier de esta ciudad, en la que el maestro ofreció la guitarra al público, bajándose del escenario y acercándose a la gente, dos muchachos tomaron la guitarra y tocaron blues, creo que no éramos capaces de visualizar que estos serían hitos importantes para nuestro trabajo musical en el futuro, lo hacíamos con el corazón, con la ganas, con el deseo, sin cálculos, viviendo el presente y disfrutando de cada segundo, esa fue la primera vez que el maestro nos pidió que nos arregláramos y saliéramos a saludar a la gente al finalizar el show, a agradecerles por estar ahí, como una manera de decirles mirándolos a los ojos, esto también es de ustedes, un gesto que nos permitía estar dentro de la gente y sacarse el traje del artista lejano, sino que confundido con ellos, con los amantes del blues.

Esta mini gira concluyó en el Teatro Providencia de Santiago, llegamos con algunas expectativas y con el orgullo del provinciano que viene a conquistar otro espacio, cuando llegamos a la prueba de sonido había un tipo instalado con su amplificador y su guitarra, por que el iba a tocar con el maestro, a lo que le pedimos con mucha amabilidad que por favor se bajara.

El teatro no estaba lleno, pero con un público capitalino muy ferviente, aquí el

sonido estuvo de lujo, Botafogo y La Rata hicieron un show al mismo nivel, creo que la gente quedo muy bien impresionada con estos muchachos provincianos en que el maestro había confiado para ser su banda y desde ahí en adelante se irían sumando nuevos capítulos, se repitió el rito de salir a saludar a quienes asistieron , por supuesto cuando veían al maestro en la entrada del teatro de alguna manera se sorprendían, ya que lo normal es que desaparezcan tras las luces, pero esto nos demostraba de que estaba hecho, luego nos cuenta que cuando tuvo la oportunidad de abrir un show de B.B.King en el estadio de River Plate, el músico afroamericano salio a las afueras del estadio con una mesa a firmar y saludar a la gente, y estuvo un par de horas en ello, lo que sin duda nos señalo un camino, que a través estos gestos van fortaleciendo el esríritu de nuestro trabajo musical, todo esto soy capaz de verlo ahora, en ese momento me parecía natural agradecer de  la manera que fuera por lo que estábamos viviendo.

            Capitulo aparte, es el tema del volumen, acostumbrados a escuchar y participar de bandas y grupos en el que el volumen define la manera en que llegas a un público o te relacionas  con tu instrumento,  generalmente el abuso del mismo propicia una supuesta energía que podría darte el titulo de rockero o bluesero.

            Botafogo nos enseño que a menor volumen es cuando aparece el blues, sin discurso, nos pidio en el primer ensayo de su segunda visita que tocaramos  a un volumen tan moderado que su voz se pudiera escuchar mientras cantaba sin necesidad de amplificarla, lo que nos sorprendio en principio, con el tiempo comprendimos que era la manera de poder escucharnos y de encontrar un sonido grupal, en el que volumen aparece solo y de manera natural, admitiendo que esta es una tarea para la que es necesario estar atento constantemente, día a día , ensayo a ensayo y no es para nada facil, pero cuando sucede, aparece una magia en el que todo se siente amalgamado y conectado de la mejor manera.

La siguiente visita fue junto al maestro de la harmónica Bruce Ewan en Mayo del 2005, quien viajó desde New York para dar conciertos junto a Botafogo en Argentina y Chile, la mini gira incluyó Valdivia y Puerto Montt, considerando que ese año, pocos días antes de la visita, nos dejó físicamente uno de los más grande músicos del blues en español, el maestro Norberto Napolitano, Pappos Blues.

Bruce Ewan es un tipo muy sencillo, canta y toca la harmónica de manera increíble y nos dejo su corazón en cada show .

Es importante destacar el apoyo y el compromiso de Bar El  Legado en Valdivia que varios de los shows que realizamos convergíeron en este escenario también.

Estuvimos también en Bar Backstage el año 2006 tocando dos días en Santiago, esta vez contamos con Federico Dannemann como invitado en la guitarra, Pancho Ríos en el Bajo y Lele Olivos en Batería, tuvimos un pequeño espacio para abrir el show, ya que en la capital la histeria a veces los supera y no comprenden que el blues goza de una dinámica más libre, y nos obligaron a incluir una banda más, así es que decidimos tocar dos o tres temas para luego dejar al maestro que por supuesto encanto a la gente.

El año 2010 fuimos invitados por el CNCA de cultura de Los Ríos para participar junto a Botafogo en la Fiesta de la Cultura en Valdivia, la lluvia hizo lo suyo y lo que era un concierto al aire libre se trasladó al gimnasio del barrio Las Animas donde por cuestiones de tiempo no hubo prueba de sonido y subimos casi a la medianoche con muy poco público y a lo que el maestro respondió iniciando con un shuffle que sostuvo un solo de guitarra a la antigua que logró calentar el lugar con bailes y aplausos.

Esta última visita, durante el presente año, se inicia como idea para celebrar los 40 años de trayectoria de Don Vilanova Botafogo y se transformó en el primer Festival de Blues de Valdivia y Puerto Montt, con presentaciones además en Santiago, con excelente recepción, Temuco y Mulchén.

De los shows, podríamos decir que en Valdivia fue sold-out. Comenzamos un poco más tarde de lo presupuestado por que demoramos en la prueba de sonido, abriendo la cortina Perezlucho y Los Mascarrieles desde Puerto Montt, muy bien recibidos por el público valdiviano ávido de blues, luego La Rata Bluesera nos presentamos muy cómodos entre nuestros amigos para que Don Vilanova / Botafogo llegara con el dobro a trasladarnos al delta del Misisipi e interpretando a su manera blues sudamericano con un sonido que parecia traído desde el barro de las plantaciones.

En Puerto Montt al día siguiente, sin bien no fue lleno total, el sonido y la iluminación hacían parecer que estábamos dentro del escenario, completamente impregnados con el Blues, excelente trabajo del equipo profesional y técnico en el Teatro Diego Rivera, En Temuco nos esperaba el Festival de Blues al Merken 3 con una sala completa, el maestro hizo vibrar a todo el público, compartiendo escenario con “The Coolcats” quienes son los protagonistas de este festival.

Concluimos en Mulchén en una apuesta de la municipalidad por abrir espacios a otros estilos, Don Vilanova Botafogo recibió el reconocimiento en estas dos últimas ciudades  por sus trayectoria y aporte a la cultura del Blues en nuestro país.

Han transcurrido 10 años de la primera visita del maestro al sur de Chile, a Valdivia, no teníamos ninguna seguridad de que podríamos llenar el teatro para cubrir todos los costos, pero algo en mi interior me llevo a correr el riesgo y pensar que eso sucedería, como si un sueño pudiera hacerse realidad. Tanto así, que llegamos a estar sobre el escenario que ocuparía el mismísimo Eric Clapton, en Santiago el año 2011 en el Movistar Arena, el público que en su mayoría ni siquiera sabía quienes éramos, abrimos el show con 6 canciones, donde el blues fue nuestro guía, sentimos un aplauso apenas pusimos el primer pie sobre el escenario, y con mucha confianza dejamos fluir el show , con la idea de transformar ese tremendo espacio en un bar, recibimos muy lindos  comentarios de toda la gente, el público nos acogió y acompañó durante el show, el equipo técnico nos aplaudió cuando bajamos, en camarines se nos acerco un productor para decirnos que lo que habíamos hecho era muy bueno, que no nos conocían y que los habíamos hecho cantar, que incluso nos pidieron una más, lo tomamos con la misma tranquilidad con la que fuimos a tocar, luego de terminado todo había que dejar el lugar, fui de los últimos en retirarme, con  mi amplificador en la mano para subir caminando por la salida del estacionamiento que incluía una cuesta que sin duda fue una medicina para el ego, el sueño se vivió y se acabo, y comienza otro.

De alguna manera gracias a la integridad, la solidaridad, la independencia, el amor, el compromiso, el desapego y la profunda pasión que el maestro nos entrega a través del blues. Nos ha hecho llegar donde quizás nunca creíamos que íbamos a estar, con todas las diferencias que puede haber en un grupo de seres humanos que quieren, aman y desean lo mismo, donde el corazón es la energía que no nos permite salir del camino y como él mismo dijera, sentirse los custodios de esta música, sentirnos los custodios del blues.

Javier Aravena T.

La Rata Bluesera / Sello Misisipi

Valdivia /  Región de Los Ríos / Chile

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