El Estado Del Arte

Raúl Zurita: Recuerdos de Temuco, el pueblo mapuche y el Premio Nobel.

En esta oportunidad conversamos con el destacado poeta Raúl Zurita, autor de múltiples libros, verdaderos emblemas de la poesía chilena contemporánea como “Purgatorio” (1979), “Anteparaíso” (1986), “El amor de Chile” (1987), “La vida nueva” (1994), “Canto de los ríos que se ama” (1997) o “Zurita” (2011), entre muchos otros, quien ha obtenido reconocimientos tales como el Premio de Poesía Pablo Neruda (1998), Premio Pericles de Oro (Italia, 1994), el Premio Nacional de Literatura (2000), Premio José Donoso (2017) y el Premio por los Derechos Humanos y la Solidaridad Fundación Mario Benedetti (Montevideo, Uruguay, 2020), por nombrar sólo algunos, quien también ha sido nominado al Premio Nobel de Literatura para este año. En esta entrevista nos habló de su sentimiento sobre el pueblo, la poesía y los poetas mapuche que conoció mientras vivió durante algunos años en la ciudad de Temuco, en la región de La Araucanía; sobre su visión del conflicto del Estado de Chile con el pueblo mapuche y el Premio Nacional de Literatura que se entregará este año.

Sabemos que durante los años 80’ viviste acá, en la ciudad de Temuco ¿Qué recuerdos tienes de esta ciudad, qué nos puedes comentar de aquellos tiempos?

Mis recuerdos de la ciudad de Temuco son cruciales, son fundamentales en mi vida, allí conocí en profundis lo que se puede llamar la cultura mapuche con toda su profundidad, su variedad, su visión de mundo, sobre todo a través de dos poetas que fueron íntimos y que son grandes amigos míos, que son Leonel Lienlaf y Elikura Chihuailaf, ellos me mostraron un mundo que yo desconocía, vi cosas alucinantes, cosas maravillosas. Vi los ríos, vi las estrellas como los espíritus de los antepasados, vi el universo como algo cercano, como algo que está amistado contigo, misma relación que tenían con las cosas, en la relación que tenían con la naturaleza, cómo eso se desplegaba en todo lo que ellos hacían, cómo se desplegaban sus poesías, con las diferencias que pueden tener dos seres humanos, con distintos énfasis. El papá de Elikura, me acuerdo tan bien en su casa azul y de su madre, tipos absolutamente entrañables, adorables. Recuerdo también a Leonel Lienlaf, que aprendió a hablar mapuche a los  quince años, entonces la poesía de Lienlaf es absolutamente pensada desde una lengua, que él mismo traduce a la lengua opresora, a la lengua que se impone. Sus poemas son maravillosos. Los poemas de Elikura también son una cosa bellísima, que se entronca más tal vez ya desde su raíz con la poesía chilena, entonces la gran maravilla de Elikura  es que ha establecido precisamente el diálogo entre la oralitura, como él dice, con la tradición de la poesía chilena que es muy fuerte en el sur de Chile, entonces en Elikura hay una síntesis cultural, que en Leonel no la hay, por hacer una rápida comparación. En Leonel está todo el ancestro, en un sentido casi tal vez más diáfano,

En relación a la literatura, la poesía mapuche ¿Qué poetas y aspectos de su poesía destacarías?

Precisamente esa relación con la naturaleza, ese aprendizaje, de las formas más ancestrales, de las formas originarias, cómo la naturaleza se constituye en el mundo y cómo ese mundo nos crea a nosotros y cómo nosotros somos parte de ese mundo. Hay una cantidad de poetas mapuche, que son una voz de una importancia tremenda dentro de lo que se está escribiendo y lo que se está haciendo hoy, entre los que te nombré que son Elikura Chihuailaf y Leonel Lienlaf que, fuera de que son grandes poetas, son grandes amigos que yo quiero mucho. También está Roxana Miranda Rupailaf, Graciela Huinao, el poeta de Mapurbe, David Añiñir. Me gusta mucho, porque él precisamente representa al compañero mapuche que viene a la urbe, que es la ciudad y las barriadas y tiene también toda esa fuerza, toda esa ira, por así decirlo y también de vivir en una urbe, en una urbe poblada de gente, donde surge el rap, de donde surgen todas las manifestaciones contraculturales que hemos estado viendo y que estallaron en toda su magnificencia, en todo su esplendor, en toda su fuerza con el estallido social, entonces esa poesía está representada tan bien por David Añiñir, que es otro poeta que yo admiro mucho, pero en general veo eso: esa profunda finura en su relación con las cosas.

Una poesía que tal vez el único que la ha hecho, en cierto sentido, es un poeta muy querido por los poetas mapuche que es Jorge Teillier, que es una poesía del lar, un recuerdo, por así decirlo, del fogón de la infancia. Ahora, creo que los fogones de la infancia son tristes, cuando viene un pueblo opresor, cuando viene una invasión, cuando viene lo que se llamó la pacificación de La Araucanía, ese término tan horrible, la pacificación de La Araucanía, qué diablos será eso. Entonces ese fogón también está teñido de sangre. Una historia de usurpación donde la violencia se ha ejercido por la república de Chile de forma terrible contra el pueblo mapuche, donde todo lo que estamos viendo ahora es una manifestación más de ello. Yo como te digo, amo esa poesía, creo que es una de las expresiones grandes y que te conecta con otras poesías, otra poesía de otros pueblos originarios, de otros pueblos nativos, como la poesía Nahuatl, que también es una poesía maravillosa, que en general vienen a entregar una visión ancestral, de una gran gran sabiduría y donde la muerte finalmente es un tránsito: el tránsito de la vida a la muerte, un tránsito de la muerte hacia la vida, como dice tan bellamente Elikura Chihuailaf, en relación a su concepción del azul, que venimos del azul y vamos hacia eso, donde el azul es casi una categoría como el dasein, a lo Heidegger, es realmente muy bello.

¿Cómo ves la relación del Estado de Chile con el pueblo mapuche?

El Estado de Chile se empeña en no entender, en invisibilizar y hacer como que no existe el pueblo mapuche. Él lo ve como un problema, solamente como un obstáculo. No se detiene a entender la riqueza, lo que se pierde culturalmente con esa actitud, porque se arrasa permanentemente a sí mismo. La relación del pueblo mapuche con la república de Chile o con el Estado Chileno, es una relación que le afecta fundamentalmente al Estado chileno y le afecta al pueblo de Chile en su sentido más profundo, más que al pueblo mapuche, porque el pueblo mapuche sobrevivirá, sobrevivirá como sobrevivirán todos los hijos de la tierra, esta tierra es de los hijos de la tierra y volverá a ser y será siempre de los hijos de la tierra y esos pueblos sobrevivirán, mientras el nuestro es una dimensión tardía; la invención de Ercilla, un gran poeta, que nos inventó un poco, que vio un país, donde él creyó que no había nada, pero había mucho ahí. Estaba el pueblo mapuche oponiéndole toda su resistencia al invasor, como ha sido siempre, como seguirá siendo, hasta que se establezca una verdadera liberación, sobre todo un encuentro de las dignidades mutuas y nuestra dignidad como chilenos y nuestra dignidad como mapuche y nuestra profunda igualdad como seres humanos. Entonces Chile se está perdiendo, se está farreando la cultura de un pueblo maravilloso. Al dañarlo y destruirlo, se está dañando y destruyendo a si mismo y eso es lo que el fascismo no quiere entender y tal vez no lo entienda nunca, por eso hay que derrotar el fascismo en todos los frentes: en el frente cultural, en el frente histórico, en el frente ideológico en el frente político. El enemigo del pueblo mapuche no somos nosotros, el enemigo del pueblo mapuche es el fascismo; fascismo en todas sus expresiones, el mismo nazismo, es el fachismo italiano, es el fascismo de la ultraderecha. Esos son nuestros enemigos. Son tanto enemigos de Chile como del pueblo mapuche, es nuestro enemigo común. Hay que derrotar el fascismo. Y el fascismo no va a trepidar en arrojar hermanos a luchar contra hermanos, no va a trepidar en crear conflictos para sacar ganancias, como lo que sucedió ahora, terriblemente cuando vimos nosotros, como grupo de instigados por la derecha, ejercieron esa violencia increíble  contra otro grupo de sus hermanos, cosa que me parece inconcebible y tremendamente peligroso y triste, que el pueblo no mate al pueblo, como dice un poema: que pueblo no mate al pueblo, que el malo no mate al bueno ni el bueno mate al malo. De eso se trata, entonces este pueblo, el Estado chileno tiene la obligación y el deber de encontrar y de respetar, primero, a un pueblo que es anterior a él y que nos da nuestra fisonomía, que nos da nuestros rasgos, que nos da nuestras características culturales. De respetar y encontrarse en la dignidad, en la dignidad representándonos a todos nosotros y la avanzada cultural y la poesía mapuche es la muestra más maravillosa de que ese encuentro es posible y ese encentro es posible con las palabras, con ese don de la palabra, esa cosa que respeta tanto el pueblo mapuche, ese don de transmisión de la palabra, que nosotros también, o yo como chileno también apelo a esa palabra, entonces allí es donde el estado Chileno tiene que hacer el esfuerzo supremo para encontrarse, porque el no encontrarse, finalmente es un suicidio que está cometiendo contra sí mismo. Es una traición.

Durante este último tiempo ha existido una especie de agitación por el Premio Nacional de Literatura en varios niveles o frentes, entre los que podemos destacar los avances feministas y también el de algunos candidatos mapuche ¿Qué visión tienes de estas postulaciones y gestiones para este año, tan agitado en toda materia?

Yo creo que lo he dicho por ahí, que tu vez la lista de todos los premiados de cualquier premio, premio Nobel, el premio Reina Sofía, el Cervantes y vas a ver la lista feroz de los excluidos, los que no se lo han ganado, cuando todos esos que no se lo han ganado está claro el oprobio, el horror, la discriminación, los prejuicios, el racismo, la homofobia en el mundo es atroz de sociedades atroces como en las que estamos viviendo bajo este sistema neoliberal, bajo la imposición del capitalismo salvaje a toda máquina. Entonces el premio nacional tiene esa lista horrorosa de exclusiones. Bloquean a las poetas mujeres, a los mapuche y homosexuales. Lemebel. Cómo se explica que a Lemebe no se lo hayan dado sino por una cosa absolutamente homofóbica, cómo se explica que Elikura Chihuailaf no tenga ese premio y hace años, sino por un asunto racista, cómo se explica que tantas mujeres hayan sido postergadas, sino es por un asunto machista. De todas maneras me parecen triste estas campañas que se han instalado de encontrar firmas y hacer todo esto para que lo obtenga la señorita tal o el señor tanto o la señora tanto. Yo personalmente lo tengo súper claro que este premio se lo tiene que ganar o Elikura Chihuailaf o Carmen Berenguer. Ambos representan dos tipos de exclusiones, lo lógico sería que el premio se partiera entre ellos dos, que son la máxima expresión de dos entes marginados y porque, y esto es lo que cuenta, son notables poetas y notables escritores, pero  no será así, alguien quedará excluido y esa exclusión nuevamente será nuestro horror. Si lo gana una mujer, el excluido seguirá siendo el pueblo mapuche; si lo gana un poeta mapuche, las excluidas van a ser las mujeres. Primero tendría que ser anual y quitarle el dramatismo ¿Y cómo se le quita el dramatismo? Con un apoyo social concreto y económico a todos aquellos seres que han demostrado que han entregado su vida por algo que tiene que ver con la belleza y tiene que ver con el amor de los unos con los otros, como es el arte y que han construido visiones del mundo mejores, entonces hay que desdramatizarlo, porque si no, tal como está hoy día, es una guerra sin cuartel y no es grato verlo

Varias veces hemos escuchado tu nombre para la postulación al Premio Nobel de Literatura de este año ¿Qué opinión te merece este nombramiento y cuál es tu visión de este premio?

El premio nobel es el premio nobel y por supuesto es un honor, una profunda alegría de saber que estás entre los nominados y te mencionan. Ahora, frente a quienes me preguntan, lo único que puedo responder es lo que digo siempre, que lamentablemente no formo parte del jurado, así es que es muy poco lo que puedo hacer al respecto.

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