El Estado Del Arte

Elicura Chihuailaf: Camino al Kvme Mogen / Buen Vivir.

En esta oportunidad conversamos a distancia con el poeta y amigo Elicura Chihuailaf, quien se encuentra en la localidad de Asturias, donde lo encontró la pandemia. Con él conversamos de las bases de su poesía, sobre el amplio reconocimiento a su obra en distintos lugares del país y del mundo y del conflicto propiciado por el Estado de Chile contra el pueblo mapuche, donde destacamos la huelga de hambre del machi Celestino Córdoba y que aún mantienen presos políticos mapuche en las cárceles de Temuco, Angol y Cañete.

¿Qué influencia tuvo tu familia en los inicios de tu interés por la escritura, por la literatura?

En cualquier oficio, profesión, arte u otro quehacer, la influencia de la familia es fundamental, me parece. El tuwvn / lugar al que uno pertenece y la kvpalme / la familia en relación a la comunidad. Yo nací y crecí en Kechurewe, la lof / comunidad más grande de nuestro entorno territorial, mi abuelo era la autoridad máxima: Lonko / cabeza, líder de ella. Crecí, junto con mis dos hermanos y mis dos hermanas, a orillas de los bosques y en medio del sonido del viento y de los esteros; entre el mapuzugun y el castellano pues mi abuela y mi abuelo no hablaban castellano y mis padres lo aprendieron con dureza en sus exilios como estudiantes en la ciudad

            La numerosa familia -nuestros abuelos, padres, tías, tíos, más los cinco hermanos Chihuailaf Nahuelpán- compartíamos en la amplia ruka tradicional mapuche y también en la casa de madera de piso y medio que es hoy la Casa Azul. A orillas del fogón, tendidos sobre pieles de animales o sentados en los wanku asientos de madera, escuchamos los vlkantun cantos (poemas), los epew cuentos, las konew adivinanzas, los gvlam consejos, la nvtramkan conversación acerca de la realidad y de los Sueños. Y, en el huerto, los llellipun los ruegos de la mañana. La oralidad que nutrió nuestro pensamiento, nuestra imaginación, que -muy lejos aún de los libros y su literatura- sería después mi oralitura, la escritura al lado de la conversación de mi familia, la conversación de nuestra gente.

¿Cómo ha actuado la naturaleza y la cosmología mapuche en tu trabajo, cuáles son los aspectos más determinantes de estos elementos en tu escritura?

La naturaleza con sus onomatopeyas, sus palabras, sus paisajes, sus ensoñaciones, sus misterios; el gran libro que es nuestra madre-padre Tierra que nos regala todo lo que necesitamos para un Kvme Mogen / Buen Vivir y que luego nos toma poco a poco para a su vez alimentarse: árboles, aves, animales, pastos, insectos, seres humanos. Mapuche significa Gente de la Tierra. Somos apenas una pequeña parte más de la naturaleza, ni más ni menos que los ríos y los peces, que los bosques y las enredaderas, que las flores y las mariposas, que los animales y los hongos, que la neblina y los lagos, que las nubes y la cordillera, que el viento y los pájaros, que los volcanes y las piedras, que las estrellas y los planetas, etcétera. Porque cuando decimos naturaleza estamos diciendo a la vez infinito. Itrofilmogen: la totalidad sin exclusión, la integridad sin fragmentación de la vida, de todo lo viviente. Biodiversidad, nos dijeron y estamos diciendo ahora los mayores

            Todo eso, estimado Ramiro, junto con el Gillatun, hermoso y principal ceremonia de agradecimiento y petición, es parte de nuestra visión de mundo. Nuestros Kallfv / epew Relato del Azul y Kay Kay ka Treng Treng epew / Relato de la dualidad se han convertido en la columna vertebral de mi escritura. Recuerdo que el Relato del Azul -todavía bastante desconocido- lo escuché por primera vez contado por nuestra papay, nuestra abuelita. Me conmovió y abrió mis sentidos. Sucintamente dice que el espíritu mapuche viene desde el Azul infinito, desde su oriente, desde donde se levantan la Luna y el Sol. En el círculo de la vida el Pvllv /  Espíritu llega entonces a habitar su casa transitoria, perecedera, que es el cuerpo -representado por el corazón- de cada persona mapuche. Entonces la energía de vida, el espíritu Azul -que comprende y posee el agua de las palabras- dialoga con el corazón que es como una piedra no pulimentada, bruta. Por eso nuestra tarea es -nos dicen- hacer fluir el agua de las palabras, de nuestros pensamientos, para que vaya pulimentando poco a poco a esa piedra y la vuelva ojalá transparente. Es la bella metáfora de la posibilidad de alcanzar sabiduría

            El relato de la dualidad es la lucha entre Kay Kay, la serpiente de las energías negativas, que levanta las aguas del mar para que termine la existencia de la naturaleza, y Treng Treng, la serpiente de las energías positivas, que levanta a la Tierra para que continúe en ella el sueño de la vida. Es la lucha universal y cotidiana que en todo momento sucede también en cada uno de nosotros. Es así que cuando pensamos, silenciamos, contemplamos…, sucede una conversación entre nuestro espíritu y nuestro corazón, un diálogo entre la Tierra y el Universo, liderada por las voces de nuestros Antepasados (nuestros Álter Nativos). El arte de la gvtramkan conversación que se alcanza sólo cuando aprendemos a escuchar, que es lo más difícil, nos están diciendo. La negatividad que nos recuerda sobre qué levantarnos; la positividad que recoge las flores más hermosas que brotan en el jardín de nuestro espíritu, para regalarlas a un otro-otra. Negativo y positivo habitados también por su dualidad. Nosotros los seres humanos -tan frágiles- danzando en esa cuerda floja movida por el viento

Tu trabajo ha cruzado las fronteras desde hace ya varios años ¿Cómo has sentido la recepción del público local, nacional e internacional de tu obra?

Muy favorable. Desde que un pequeñísimo grupo de compañeros universitarios  acogiera mi poemario inaugural «El invierno y su imagen» -año 1977- y lo editaran en off set, en unas hojas de papel roneo…, hasta ahora que ha sido traducida parcialmente a veinte idiomas y me ha llevado a caminar por mi Wallmapu (país mapuche), por Chile, por gran parte de América y de Europa, también por Oceanía y Asia…  La recepción que ha tenido mi escritura ha sido sorprendentemente favorable; digo con profundo agradecimiento

            Sólo quisiera agregar que me conmueve cuando rememoro algunas distinciones como -entre otras- el Sendero con mi poesía -concluyendo en la ribera del río Fuy- en la Reserva Biológica Huilo Huilo, en plena selva valdiviana y, desde hace hartos años, mi nombre en la Biblioteca del Liceo Atenea (entonces Escuela Fiscal N° 41) de Cunco, donde estudié algunos años. Y, desde luego, la presencia de mis textos en cuadros y en murales de diferentes lugares de Chile; en pancartas y telones en marchas de la mapuchidad y chilenidad; en declaraciones y convocatorias; en hermosas melodías y cantos de queridas y queridos músicos populares y doctos

Debido a tu larga trayectoria y la diversidad de registros en tu trabajo literario y quizá la más fiel de las representaciones artísticas en lo literario perteneciente al pueblo mapuche, se ha mencionado tu nombre para el Premio Nacional de Literatura para este año ¿Qué opinión te merece estar entre los nominados para este premio?

Primero deseo expresar que me parece que este premio debería ser -en un «país de poetas»- más frecuente y también una oportunidad para la conversación y el encuentro y no para confrontaciones inútiles entre los propios poetas y sus lectores o seguidores

            Esta es la tercera oportunidad que, por iniciativa de la Universidad de la Frontera (UFRO) de Temuco, se me postula al Premio. En la primera y segunda nominación la UFRO fue acompañada por las Universidades Católica y Santo Tomás de Temuco. Este año se sumaron la Pontificia Universidad Católica de Chile y el Colectivo Nube Azul. Expreso mi agradecimiento infinito a las cinco entidades que han gestionado mi nominación, y a todas las organizaciones, instituciones y personas de la Región de La Araucanía que -si bien no tienen derecho a voto- están manifestando de manera transversal su deseo de que me sea otorgado dicho importante reconocimiento. Apoyos a nivel local, regional, nacional e internacional que van desde Gloria Candia, presidenta de la Asociación de Pescadores de Mississipi, Mehuin; Faumelisa Manquepillán, poeta lanquina, el tenor Miguel Ángel Pellao; el cantante temuquense Juanjo Montecinos; el CORE (Consejo Regional) en pleno de la Región de la Araucanía, también el Concejo Municipal y el Alcalde de Temuco; el pianista Roberto Bravo; el diseñador Vicente Larrea y el dibujante Gustavo Donoso; las cantantes Beatriz Pichimalen y Anahí Rayen Mariluan, y la poeta Liliana Ancalao, del Puelmapu (Argentina); Lara López, escritora y periodista de RTVE Radio y Televisión Española; Mario Murua, pintor y grafista, Francia; y, desde Guatemala, la Premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú. Sumados a autoridades mapuche y a más de dos millares de artistas de la música, el teatro, la danza, la pintura, la fotografía y la literatura; estudiantes y académicos; profesionales de la salud y público en general

            Con esto, querido Ramiro, quiero reiterar (son numerosas las entrevistas que me han hecho en lo que va de mi nominación) que, como ya se ha señalado, el objetivo del Premio Nacional de Literatura es reconocer la obra de quien además haya dedicado su vida al ejercicio de las letras y que, a su vez, haya recibido la más amplia consagración del juicio público

            Desde hace mucho que pienso y digo que el planeta necesita escuchar las voces de los pueblos nativos y de las mujeres para que podamos sobrevivir como especie. Esto es algo que con la pandemia ha quedado más claro que nunca. Las necesidades de  mujeres y nativos tienen mucho en común; en palabras de Rosa de Luxemburgo, necesitamos «Ser socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres»

            Me atrevo sí a recordar que desde que se instauró el Premio Nacional de Literatura en 1942 (propuesta original del presidente Pedo Aguirre Cerda) nunca ha recaído en un creador o creadora de ninguno de los pueblos originarios de Chile. Yo llevo más de cuarenta años dedicado a la escritura y, en ese trayecto, se han publicado más de una decena de libros de mi autoría…  Tal vez sea esta una oportunidad para que el Jurado del Premio Nacional de Literatura 2020 contribuya a realzar la pluriculturalidad de este país hoy llamado Chile

Tú has tenido contacto con el mundo político nacional, por ejemplo con el Presidente Lagos, con el cual en un principio accediste a colaborar, pero que en un momento desististe de esa colaboración ¿Qué te parece la relación que ha mantenido el Estado de Chile con Wallmapu y el pueblo mapuche este último tiempo, que por un lado envía tropas a las provincias de Arauco y Malleco y al mismo tiempo se muestra indiferente ante la huelga de hambre del Machi Celestino Córdoba y otros comuneros?

Sí, fueron asomos breves y fallidos. Y dejo en claro que fueron participaciones honoríficas o ad-honorem como suele decirse. La razón de las invitaciones tanto en el Comité Asesor para el Bicentenario (2000) en la presidencia de Ricardo Lagos y en la Comisión Asesora Presidencial de la Araucanía (2016) en el segundo mandato de la presidenta Michelle Bachelet, tiene directa relación con mi libro de conversación o ensayo «Recado confidencial a los chilenos» y mi búsqueda de diálogo; mis constantes opiniones en la prensa regional y nacional respecto del denominado «conflicto mapuche» generado por malas políticas implementadas por el Estado y un pequeño grupo de poder que denomino el «Chile superficial»

            En el primer caso, cuando se planteaba la «celebración del Centenario», fue testimoniar que los pueblos nativos no teníamos nada que celebrar pero era razonable aceptar que se hiciera una conmemoración. A la vez sacar del baúl de la desmemoria la aún vigente presentación al mundo del Estado chileno, publicada en 1915, que dice: «Los indígenas de Chile eran pues escasos, salvo en la región sur del valle longitudinal, esto es, en lo que después se llamó Araucanía. Por otra parte, las condiciones del clima muy favorables al desarrollo de la raza blanca, hizo innecesaria la importación de negros durante el período colonial… A estas circunstancias debe Chile su admirable homogeneidad bajo el aspecto de la raza. La blanca o caucásica predomina casi en absoluto, y sólo el antropólogo de profesión puede discernir los vestigios de la sangre aborigen, en las más bajas capas  del pueblo»

            Esa declaración explica, me parece, la discriminación -a través del peso de conceptos unívocos que rigen la educación, información, justicia, salud, economía- hacia nosotros los pueblos nativos, ejercida de manera permanente por el Estado de Chile desde su ocupación de nuestros territorios hace ya más de 200 años. Renuncié públicamente a dicho Comité porque en ese período se abrió el camino para la aplicación de la denominada Ley antiterrorista establecida por la constitución de la dictadura. Se había abierto el segundo y acelerado juicio en contra de nuestros Lonko Pascual Pichún y Aniceto Norín. Juicio patrocinado por el abogado Agustín Figueroa, presidente entonces del Tribunal Constitucional, presidente de la Fundación Neruda y ex ministro de agricultura en el gobierno del presidente Patricio Aylwin

            En el segundo caso, fue sobre todo por la posibilidad de llamar la atención y consiguiente trabajo en la Comisión respecto del problema conceptual que entrampa -me parece- las conversaciones generadas en estas instancias. Incluso la convocatoria al debate en dicha mesa invitaba a una «confluencia hacia el desarrollo»; mi pregunta inmediata fue: ¿hacia cuál desarrollo?, ¿con la Naturaleza o contra la Naturaleza? Primer gran problema. En fin, a pocos meses de iniciado el trabajo de la Comisión me alejé de ella por motivos de intranquilidad y salud

            Dada así las cosas, la generalizada colonización, continuará el sacrificio y sufrimiento de nuestra gente, de nuestros imprescindibles. No me sorprende para nada la histórica «indiferencia» de los distintos gobiernos «democráticos» que se han sucedido a lo largo de la historia de Chile, con la salvedad, me parece, de dos brevísimos períodos (1938 y 1970). Lo real es que los pueblos nativos y el pueblo chileno profundo (que es la mayoría) no hemos vivido la pregonada democracia de Chile, que no ha sido tal porque hasta hoy la ejerce sólo un pequeño grupo de poder: el Chile superficial y enajenado. Pero en estos meses de pandemia estamos quizás a las puertas de que a través de una nueva Constitución se logre instalar en este territorio una democracia pluricultural e igualitaria sobre la base de un país de regiones autónomas y una economía que sea consecuente con la Naturaleza a la que pertenecemos. La Naturaleza que nos ha dado una dura advertencia (la ternura también a veces duele, dice), pero que sobre todo nos está dando una gran oportunidad: que enmendemos el rumbo y vayamos por el ancho camino del Kvme Mogen / Buen Vivir.

Elicura Chihuailaf Nahuelpán

Asturias, agosto de 2020

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